Empezó como aprendiz de Rodrigo de la Calle y terminó cocinando para el embajador de EE.UU. en España. Su futuro se divisa en formato pop-up.

El acento de Byron Hogan delata su pasado: es una mezcla de inglés americano con un marcado soniquete andaluz. La razón de este cóctel probablemente sea que le caló hondo el tiempo que pasó haciendo prácticas en el restaurante Choco (Córdoba) de Kisco García, después de haber aprendido en los fogones de la cocina de Rodrigo de la Calle. Originario de Michigan, Byron encontró su lugar en Madrid como el chef personal, de James Costos, ex embajador de EE UU en España. Al parecer hicieron muy buenas migas durante el tiempo que duró el mandato Obama, porque es con el apoyo de Costos con el que Byron ha decidido dejar por completo la Casa Blanca madrileña para hacerse un hueco entre el tumulto de cocineros que luchan por demostrarle al mundo sus habilidades. ¿Su arma para lograrlo? Let´s go for dinner with Byron Hogan, un pop up solidario que se llevará a cabo del 22 al 25 de febrero en el hotel NH Collection Abascal en Madrid (con el patrocinio  del propio hotel y de Ron Barceló Imperial, el cual según Byron, combina con su pensamiento eco frienldly “por su producción sostenible y limpia, como acredita su status de carbono neutral”) y cuyo éxito definirá si sigue adelante con el proyecto. “Mi cocina gira alrededor de los productos que me llegan directos del huerto de la Fundación de Montecarmelo, así como de proveedores artesanales como Juan Serrano de quesos Caravehuela o incluso los que preparo en mi cocina y que él me deja curar en su cueva”. Alimentarse de buenos contactos es un arte que Byron ha sabido masticar, por lo que para entrevistarlo decidimos quedar en su restaurate favorito, que a su vez, está regentado por su buen amigo John Husby. “Lo que me maravilla de este sitio es que todo el menú tiene buen rollo, desde sus baos hasta el ramen. En el preciso momento que te sientas, empiezas un juego de sabores”. Y que nadie dude de que Byron sabe de lo que habla, porque su opinión viene avalada por la lista de los “52 lugares a los que ir en 2017” del New York Times, publicado hace menos de un mes. Casi nada. 

©Alberto Feijóo