Hace unas semanas os contábamos cómo el icónico Rockefeller Center estaba posicionándose como uno de los epicentros de la gastronomía en Nueva York, la magnética ciudad que nunca duerme. Un mes después, ya ha llegado una de sus aperturas gastronómicas más esperadas: la de Naro, el nuevo restaurante de los coreanos Junghyun ‘JP’ y Jeongeun ‘Ellia’ Park, que entraron en la constelación Michelin con su Atomix de Manhattan (atesora dos estrellas).

“He trabajado en muchos lugares diferentes alrededor del mundo, entre ellos Europa y también Australia y Corea. Por eso, en mis restaurantes, trato de combinar las diferentes técnicas y sabores tanto como sea posible para mostrar a los comensales quién soy. Pero aquí sí hemos apostado por las raíces de la cocina coreana tradicional”, apunta el chef JP Park. 

En Naro, Park explora los sutiles y delicados sabores de las cocinas regionales de Corea del Sur de una forma inesperada: “Esperamos contar la historia de la cocina coreana, que actualmente tiene muy poca representación en el extranjero”, explican en su presentación. Su propuesta culinaria, ejecutada por el chef Nate Kuester, se centra en ingredientes y técnicas tradicionales, inspirándose en platos clásicos de diversos momentos de la historia de Corea.

Delicadeza coreana

Las ceremonias ancestrales anuales, las cenas caseras, los bocadillos de bar o la cocina de la corte real de la dinastía Joseon inspiran los cuatro menús degustación del restaurante: dos de ellos -una de las opciones es vegetariana- se sirven durante el almuerzo por 95 dólares, y los otros dos -aquí también hay una alternativa vegetariana- durante la cena por 195 dólares.

Entre sus propuestas destacan platos tan originales como el Pyeonyuk -jarrete de ternera, tomate y caviar dorado de Kaluga-, el Pulpo Naengchae -con rábanos, mostaza coreana y granizado dongchimi- o una pavlova de pera -con coulis de naranja sanguina, ponche de bayas de magnolia y sorbete de pera e hibisco-. Además, se puede disfrutar de una cocina más informal en la barra y de sugerentes cócteles con acento asiático.

“La cocina coreana es conocida por la barbacoa, los sabores muy fuertes y las comidas picantes; pero tiene muchos más matices, que son los que queremos enseñar en Naro”, explica Ellia Park. La sutileza que buscan también se expresa en la decoración, que huye de los estereotipos e incluye detalles del movimiento arquitectónico coreano: “Una versión moderna del diseño tradicional”, resume Park.

Los próximos en llegar

21 Greenpoint, la brasserie de Brooklyn de Homer Murray -hijo del actor Bill Murray-, también acaba de unirse (hace tan solo unos días) con un nuevo local a la vibrante oferta gastronómica del Rockefeller Center, a la que ha traído bocados tan apetecibles como la ensalada de burrata -rúcula, higos frescos, pistachos, miel de lavanda y aceite de oliva virgen extra- o el sándwich del chef -mortadela, parmesano, pistacho, rúcula y focaccia-.

Y más allá de 21 Greenpoint y Naro (que se suman a Lodi y Le Rock), varios restaurantes abrirán sus puertas muy pronto en el Rockefeller Center, entre ellos Five Acres, de Greg Baxtrom; o el restaurante italiano Jupiter, de Annie Shi, Jess Shadbolt y Clare de Boer. De hecho, Jupiter tiene programado abrir esta semana, y su menú incluirá sabrosos antipasti, ocho pastas (como los espaguetis con botarga y chiles picados o los cappelletti con salsa de cerdo, cáscara de limón y salvia), un risotto y otras suculentas recetas.

El objetivo de los propietarios del Rockefeller Center es acelerar su transformación en uno de los epicentros de la gastronomía de Nueva York antes del 30 de noviembre, el día que se encenderá el árbol de Navidad más mítico de la Gran Manzana (y probablemente del mundo).

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