El emblemático restaurante madrileño Zalacaín, que se vio obligado a echar el cierre el pasado mes de noviembre por la crisis de la covid-19, está a punto de tener nuevos dueños según informa El Confidencial. 

Si no hay grandes sorpresas de última hora, Iñaki Arrola, empresario y fundador de la web coches.com, y Eduardo Navarro, uno de los socios del fondo de inversión Sherpa Capital, se convertirán en los nuevos propietarios del que fue el primer restaurante en atesorar las tres estrellas Michelin en España, y punto de encuentro de la alta sociedad empresarial, artística y deportiva de la capital durante décadas.

Única oferta que sigue vigente

En estos momentos, la de Eduardo Navarro e Iñaki Arrola es la única oferta de compra que sigue vigente para convertirse en los nuevos dueños del restaurante Zalacaín, tras la retirada de la del abogado Miguel Palomero, debido a su relación con el conocido club de alterne Pigmalión de Madrid, en el que ejercía el cargo de administrador hasta el pasado enero. Esta vinculación con la noche madrileña, según el mencionado diario digital, no era vista con buenos ojos por la familia Cereceda, actual propietaria del local de Zalacaín, para la reputación de un restaurante con tanta historia y solera como éste.

Otro de los puntos que más preocupaban a la familia Cereceda era qué iba a ocurrir con el medio centenar de trabajadores que conforman la plantilla de Zalacaín. Un asunto que se ha logrado solventar tras el compromiso de Eduardo Navarro e Iñaki Arrola, tras una reunión este lunes, de que no habrá despidos. 

Sobre Zalacaín

Zalacaín abrió sus pertas en 1973 de la mano del navarro Jesús María Oyarbide, siendo una de las referencias gastronómicas más importantes de España de cocina tradicional. Dos años después de su apertura consiguió su primera Estrella Michelin, y en 1981 la segunda. Tan solo 6 años más tarde se haría con la tercera, convirtiéndose en el primer restaurante de España con el máximo reconocimiento de la guía francesa (aunque las iría perdiendo con los años).

Luis García Cereceda se hizo con la propiedad del restaurante mimando cada uno de los pilares del negocio. Formaba parte del Grupo LaFinca, presidido por Susana García Cereceda, y era el lugar de traje y corbata (obligatoria) perfecto para los paladares más refinados.

 

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