Gastro

El renacer de Los Gabrieles

La ‘capilla sixtina del azulejo madrileña’ regresa tras 20 años para acoger a una nueva generación de artistas, flamencos y bohemios.

La guitarra y el cajón vuelven a sonar en Los Gabrieles. La mítica taberna de 1907 sacralizada por toreros, aristócratas y artistas de la época, renace desde el mismo punto en el que ‘murió’, la calle Echegaray. Y lo hace manteniendo el espíritu castizo y festivo que la consagró como el lugar en el que verdaderamente pasaban las cosas.

Los Gabrieles reabre sus puertas tras un largo paréntesis de veinte años en los que se ha reconstruido y embellecido el espacio; siempre conservando la obra centenaria de azulejería que le confirió el nombre de ‘la capilla sixtina del azulejo’.

En su interior puede apreciarse así el trabajo de reconstrucción de la obra del ceramista Alfonso Romero, diseñada por Federico Ribas Montenegro, uno de los grandes nombres que transformaron la publicidad en arte, y que sigue presidiendo su famoso Cuarto de Baco.

La leyenda se reinventa sin perder ni un ápice su esencia, entre los azulejos que ambientaron los cantes de Antonio Chacón o presenciaron las tertulias de Valle-Inclán y las madrugadas de Ava Gardner y Hemingway. La oferta gastronómica acompaña asimismo esa renovación, respetando en todo momento el valor tradicional que definió la taberna desde el principio. Para ello, el chef Ander Galdeano ha diseñado una carta de inspiración madrileña y andaluza, maridada con la bodega de Rebeca Bellido y sus vinos internacionales y nacionales como los de Jerez.

A través de la gastronomía, ambos dibujan una oda castiza en la que -por supuesto- no podían faltar los clásicos del tapeo como el pepito de ternera, los minutejos con oreja o el bocadillo de calamares. Tampoco los guisos y platos de cuchara como los callos, el rabo de toro, o el cocido con el que rezar los domingos. Todo con mucho cante y baile al compás del flamenco y del disfrute.