Bares

El primer ‘chess bar’ de Madrid

Gambit Café llega a la capital para cambiar las reglas del juego.

El ocio y la vida nocturna tal y como los concebíamos parecen estar desvirtuándose. Ante esa visión, la apuesta por lo analógico y los juegos en directo renace para devolvernos algo que quizás habíamos perdido: la ilusión de compartir una pasión y conectar de manera real. Gambit Café abre sus puertas para proponer una alternativa en la que posicionar el ajedrez como el nuevo ritual social.

Creado por la francesa Alexandra Tivoly, el proyecto busca poner en valor este tradicional juego de mesa en un café moderno que no existía en la capital hasta el momento en la capital para ofrecer partidas, torneos y eventos, más allá de comida y cócteles.

“Queremos demostrar que el ajedrez no pertenece solo a una élite ni a los clubes cerrados. Es un juego que puede ser divertido, social y abierto a todos”, explica Tivoly. “Gambit Café es el punto de encuentro entre mi deseo de crear un espacio acogedor y moderno y la pasión de mi padre por este juego que une a las personas sin importar su edad o nivel”.

El ajedrez como acto social

El espacio cuenta con infinidad de mesas que permiten jugar y disfrutar a la vez de una copa y un tapeo, dando pie a una experiencia que va más allá del club de ajedrez clásico «donde lo mental y lo social se dan la mano».

La programación de Gambit Café será variada, dando lugar a torneos, partidas simultáneas, presentaciones, clases impartidas por expertos, noches temáticas, charlas con jugadores profesionales, sesiones de aprendizaje rápido y retransmisiones de partidas icónicas o torneos internacionales.

La comida y bebida que participa

Gambit Café no sólo serán partidas de ajedrez. También un spot gastronómico en el que compartir tapas y platillos como hummus, pinchos de tortilla, gildas o unas tablas de quesos o embutidos, y acabar la experiencia con una cheesecake, un brownie o una tarta de zanahoria.
 
En la parte líquida, el café propone una selección de cócteles clásicos. Desde el mítico mojito o la margarita hasta un espresso martini o whisky sour. A todo ello se suman cafés de especialidad como el double espresso, el frappé o el affogato, que consolidan una oferta variada que podrá disfrutarse de la mañana hasta la noche.