El pasado viernes 25 de marzo se celebró en las oficinas de Spainmedia una nueva edición de Tapas Talks, los encuentros en los que los profesionales de la gastronomía hablan de aquellos temas que afectan al sector para así trazar nuevos caminos. En esta ocasión se contó con la colaboración de la Comunidad de Madrid a través de la Dirección General de Igualdad de la Consejería de Familia, Juventud y Política Social.

Lo que dio de sí nuestro último Tapas Talks

El lugar que ocupa la mujer en la gastronomía, un mundo que se ha considerado siempre ‘muy de hombres’, fue el asunto a debatir. Y para dar voz a todas ellas, que representan más del 50% de asalariadas en el sector, se contó con la participación de Elena Rodríguez, directora de la Real Academia de Gastronomía Española; María José Huertas, sumiller de La Terraza del Casino de Paco Roncero; Ana Escobar, directora de la agencia de comunicación gastronómica Acción y Comunicación; y María Jiménez Latorre, delegada en Madrid de Mujeres en Gastronomía (MEG).

Se lamentó la ausencia de Patricia Reyes Rivera, directora de la Dirección General de Igualdad que, por compromisos profesionales, no pudo asistir aunque sí ha podido compartirnos algunas reflexiones al respecto. 

La desigualdad sigue latente

Para romper el hielo, la periodista Verónica Zumalacárregui, moderadora de la mesa, lanzó un dato abrumador: en España hay 229 restaurantes con al menos una estrella Michelin y sólo el 10% están dirigidos por una mujer. ¿Son estos números el reflejo de algo que sucede en la sociedad o es más exagerado en este sector? Elena Rodríguez lo tiene claro. “Los horarios lo ponen muy difícil a la hora de conciliar y es una de las dificultades”.

Las participantes del Tapas Talks en su salsa

La solución es evidente para las cuatro: una regulación del horario de hostelería, establecido en ocho horas. María Jiménez se atreve incluso proponiendo el horario continuo, “porque si lo tienes partido y el colegio de tu hijo o tu casa están muy lejos como para que no puedas irte, la jornada se acaba sintiendo eterna”, afirma.

Pero, además de un horario adecuado, todas aluden a la flexibilidad en la empresa y Ana Escobar, que cuenta con una mayoría aplastante de mujeres en su agencia, declara, “en mi equipo hay madres y embarazadas de baja o a punto de estarlo. Yo claro que quiero que se desarrollen vitalmente, cuanto más felices sean, mejor trabajarán y mejor equipo haremos […] De todas formas creo que la sociedad está evolucionando hacia un estado más sano de comprensión”, puntualiza. 

La conciliación, pequeña gran utopía

Al hablar de hijos es inevitable no acordarse de la importancia que tiene la educación en este caso, y en todos. María Jiménez confiesa que en su casa se ha abandonado la idea de ‘niñas, a recoger’, y asegura, “mis hijos recogen y cocinan desde pequeños, así entienden que cuando sean mayores nadie lo va a hacer por ellos”.

Al hilo de esto, Verónica hace alusión a la asignatura de cocina que los noruegos deben cursar de forma obligatoria en las escuelas, un aprendizaje que todas reconocen como fundamental, con el que se trabaja en igualdad, cultura e independencia. Pero no sólo la cocina, Ana Escobar amplía, “es tan importante que haya una educación emocional en los colegios… Así creas a una persona madura que cuando sea adulta entenderá de valías, no de género, será tolerante y comprensiva.” 

¿Quién decide qué?

Como punto final de la charla, se abordó un tema que es siempre polémico: el número tan reducido de mujeres en premios y jurados gastronómicos. En este aspecto, Elena Rodríguez manifiesta que la Academia de Gastronomía es siempre muy criticada por ello y añade, “el jurado intenta que sea el premiado sea el mejor, pero sí que es verdad que hay una nube de alerta que hace que te preguntes por qué hay tan pocas mujeres.

Creo que no debemos tirar tanto de los nombres de siempre, de los conocidos, y acordarnos de todas ellas que no aparecen y que saben un montón”. Sus tres compañeras de mesa secundan esta idea de visibilidad así como Patricia Reyes, quien anima a las mujeres a que sigan apostando por cumplir sus sueños, formándose y ampliando conocimientos, porque esa será la mejor manera de adaptarse a un sector que, como cualquier otro, está en constante evolución y proceso de cambio.

Patricia hace también alusión a la importancia que tiene el que surjan movimientos de mujeres que buscan apoyarse y dar visibilidad a su trabajo y talento, como es el caso de la Asociación de Mujeres en Gastronomía porque, como ella misma explica, “hacen falta espacios de soporte y colaboración”

Deja un comentario

Cancelar la respuesta