La historia sobre cómo surgió este plato tan típicamente italiano, una cueva ‘hecha con queso’, una pizzería en la que degustarlas mientras ves la exposición (porque por cada entrada tienes una porción de pizza gratis), una playa en la que comer ¿pizza? y muchos, muchos rincones donde tomar selfies y fotos instagrameables. Así parece que va a ser el Museo emergente de la Pizza que la compañía Nameless Network acaba de anunciar que abrirá el próximo octubre en la ciudad de Nueva York.

Primero fue el Museo del Helado y su piscina de ‘sprinkles de chocolate’, seguidamente el de los dulces y hace relativamente poco se abrió el Museo pop-up del Huevo. La fiebre gastronómica de los museos está haciendo que la gente se vuelva loca, no sólo por ir a a ver una ‘exposición’, sino por disfrutar de la experiencia que otorga ir a una representación en vivo en la que se puede tocar, jugar y hasta probar allí mismo. Porque aunque no nos diéramos cuenta hasta ahora, el arte también se come.