Nos encanta tomar fruta en verano. Es el snack y el postre perfecto – nada de galletas ni barritas de chocolate. En estos días tan calurosos, la fruta fresca nos refresca tanto por dentro como por fuera y nos hidrata, ya que el agua es el mayor componente de muchas de ellas. Ya hemos hablado en varias ocasiones de la sandía y de sus beneficios. Pues bien, el melón también es otra fruta que no podemos dejar de comer en la temporada estival. Sin embargo hay quien dice que ambas son frutas que sienta mal tomarlas por la noche o justo antes de acostarse. ¿Has oído alguna vez eso de «el melón por la mañana oro, por la tarde plata y por la noche mata»? En España nos encanta usar refranes y no siempre tienen por qué ser verdad.

Las grandes cantidades de agua (¡una sandía está compuesta por un 95%!) que se manifiestan en estas sanas y nutritivas delicias, pueden representar un daño para el organismo si se toman en cantidades desmesuradas: ya que pueden diluir el ácido del estómago y hacer más complicado y duradero el proceso de digestión de los alimentos.

Nuestro consejo es que tomes una pieza de fruta, cuando te apetezca. Ya sea como desayuno, como postre en la comida, o como complemento en la cena. Aunque claro, siempre debemos tener en cuenta el metabolismo de cada uno y tener en mente que al organismo de una persona puede sentarle mal una cosa, y a la otra sentarle como una auténtica maravilla.

Samuel García

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