En medio de un vecindario de clase alta de París, el proyecto Food for Soul, sin ánimo de lucro, del chef Massimo Bottura -con tres estrellas Michelin- está situado en la histórica iglesia Madeleine. Convirtiéndose en el primer ‘Refettorios’, esta iniciativa tiene como objetivo luchar contra el desperdicio de alimentos mediante el uso de alimentos excedentes para alimentar a los más desfavorecidos.

La palabra ‘Refettorio’ proviene del latín, haciendo referencia a ‘volver a hacer’ y a ‘restaurar’. Originalmente, un ‘Refettorio’ era un lugar donde los monjes se juntaban para compartir su comida diaria. Así nació este proyecto que, con la ayuda de diferentes socios, lograron restaurar y renovar espacios descuidados para transformarlos en cocinas comunitarias.

El restaurante de Bottura, Osteria Francescana, fue clasificado en el año 2016 como el restaurante Nº1 de entre los 50 mejores restaurantes del mundo.

Bottura muestra una energía y una pasión innegable por su iniciativa sin ánimo de lucro. El chef cuenta que en la apertura de su refettorio de Londres, una mujer de 92 años le dijo que era el lugar más hermoso que había visto en su vida, creando un sentido de comunidad. “Cuando recibes un mensaje como este, entiendes que la belleza puede cambiar el mundo. La belleza no es sólo para gente rica. A través de la belleza, puedes reconstruir la dignidad de las personas”, explica Massimo. Otra de las misiones intrínsecas de este proyecto es reducir los 1.3 billones de toneladas de alimentos que se desperdician globalmente cada año.

Los chefs trabajan a diario con las sobras de supermercados y otros donantes, logrando preparar exquisitos platos para quien más los necesita.