Vino

El boom de los vinos sin alcohol

Nos sumergimos en la tendencia al alza de los vinos 0,0 y de baja graduación.

Hace un año hablábamos del auge de los mocktails, una tendencia en plena efervescencia que fue y sigue siendo el retrato líquido de una generación. De la coctelería pasamos a la enología para reflejar cómo las bebidas sin alcohol están marcando el zeitgeist, representando un cambio general en el pensamiento y en la cultura que tiende hacia un estilo de vida más sostenible y saludable. A un consumo consciente y ‘real’ en el que muchas veces ni siquiera la moderación es válida.

El boom de los vinos 0,0 responde precisamente a esas nuevas tendencias de consumo; a satisfacer una demanda creciente de consumidores amantes del vino que quieren seguir disfrutándolo, pero de otro modo.

A pesar de que los vinos sin alcohol empezasen a producirse hace más de un siglo, no ha sido hasta ahora cuando se está experimentando realmente con la ‘descoholización’ del vino. Un proceso con el que se vinifican de forma convencional, y posteriormente, se usa una tecnología al vacío para evaporar el alcohol a bajas temperaturas. El reto es mantener el sabor, las sensaciones organolépticas y la estructura del vino.

Los enólogos están percibiendo ahora el vino de una forma distinta, trabajando en esta tipología de vinos y en su mejora técnica para diversificarlos en un mercado cada vez más grande, que pretende seguir creciendo. Según estima International Wine and Spirits Record (IWSR), proveedor líder de datos e inteligencia para la industria global de bebidas alcohólicas, se prevé un crecimiento de 4.000 millones de dólares hasta 2028 de este segmento de mercado, con un incremento anual del 7 %.

La pregunta es si realmente los vinos sin alcohol son tan sólo una tendencia efímera o si han llegado para quedarse. Aunque, según vislumbran los estudios actuales en el sector, todo apunta hacia la segunda opción. Y es que, según las previsiones deFact.MR, este mercado crecerá a una tasa compuesta anual del 10,4 % entre 2025 y 2035, alcanzando los 7640 millones de dólares en 2035.

NOLO (no or low alcohol)

El mercado global está así apostando por las alternativas sin alcohol, intentando mantener su esencia, sabor y calidad, al igual que los vinos de baja graduación. Un reciente estudio llevado a cabo por Alimarket arroja luz acerca del tema: un 15,3% de los jóvenes incluye estos vinos en su cesta de compra habitual, y un 30,5% los ha consumido o probado en los últimos 12 meses. Como respuesta a esa demanda, está proliferando la creación de este tipo de etiquetas dentro de la escena nacional a través de marcas y bodegas como Natureo (Familia Torres), WIN, LIX de Bodegas Murviedro o Le Natural Pero Cero, las cuales están abanderando el cambio desde dentro.