Lifestyle

El auge de los perfumes gourmand

Cuando el placer comestible se interpreta desde el lenguaje olfativo.

En 1992, la perfumería dio un giro inesperado. En un contexto dominado por fragancias florales y composiciones unisex, Thierry Mugler presentó «Angel«, el primer perfume gourmand de la historia. Con su icónica estrella azul, la casa inauguró una nueva gama olfativa que trasladaba el imaginario de la repostería a la perfumería.

Creada por Olivier Cresp y Yves de Chiris, Angel se convirtió en la gran estrella desde el primer momento con su mezcla de pachuli, praliné, vainilla y bergamota de Calabria en una fórmula concebida para evocar recuerdos de la infancia. Aquella reinterpretación, enriquecida con una marcada nota de praliné, no solo se posicionó rápidamente entre las fragancias más vendidas de Europa, sino que abrió la puerta a una nueva manera de entender el perfume como experiencia sensorial.

Bajo el término gourmand, que significa literalmente «goloso», se agrupan composiciones que remiten ingredientes comestibles como la vainilla, el caramelo, la miel o el chocolate. Sin embargo, la evolución reciente de esta familia demuestra que no sólo de notas dulces viven los gourmand.

La clave está en generar deseo comestible a través del olfato. Ya sea con frutos secos, notas lácteas o especias, y equilibrarlos con maderas secas, resinas y almizcles limpios que aporten profundidad.

2026: el año del neo-gourmand

Las tendencias que marcaron el 2025 y continuarán despuntando en el 2026 apuntan a un cambio de paradigma. En este contexto surgen los llamados perfumes neo-gourmand: una reinterpretación más ligera y compleja en la que incluso el whisky o el ron también se destila en la mezcla. Aquí todos los ingredientes pueden funcionar de manera equilibrada.

Un ejemplo de dicha transformación lo refleja el «Freedom Musk Matcha», una fragancia inspirada en el matcha con yerba mate y bergamota, combinado con avena, vainilla y praliné caramelizado.

En este sentido, lejos de ser una tendencia, la categoría «gourmand» se ha consolidado como una de las grandes expresiones de la perfumería contemporánea. Pues ya no se trata únicamente de oler bien, sino de despertar algún tipo de emoción o recuerdo a través de la fragancia.