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Economía.- Las organizaciones agrarias exigen en FIMA que se escuche la voz del sector en las administraciones

Las Organizaciones Profesionales Agrarias (OPA) han reclamado este jueves, en el expositor de Caja Rural de Aragón de la Feria Internacional de Maquinaria Agrícola (FIMA), que las administraciones escuchen al sector y acuerden con él las políticas que se elaboran.

Se ha desarrollado una mesa de debate que ha estado organizada por la cooperativa de crédito aragonesa, donde se ha abordado el tema ‘Las organizaciones profesionales agrarias frente a la regulación europea’, ha informado Caja Rural de Aragón.

En ella han participado los secretarios generales de Asaja Aragón y UAGA, Ramón Solanilla y José María Alcubierre, respectivamente; el secretario de Organización de UPA Aragón, Enrique Arcéiz; y el presidente de Araga, Federico Lorente, junto al director de Negocio Agrario de Caja Rural, Rubén Artieda.

Por su parte, José María Alcubierre ha expuesto: «Lo que pedimos es lo que hemos pedido en los últimos cinco años, un poco de coherencia y que se escuche al sector».

Mientras que Arcéiz ha abogado por «un giro en las diferentes administraciones» y ha considerado que tanto en Europa como en los gobiernos central y autonómicos «tienen que empezar a gestionar desde la protección de la tierra».

OBJETIVOS

«La revolución del campo ha empezado y hasta que no consigamos los objetivos esto no va a parar», ha aseverado Lorente, quien también ha afirmado que las explotaciones agrarias, para que sean sostenibles, también han de ser rentables. «No podemos aplicar una normativa en nuestras explotaciones que nos hagan perder rentabilidad», ha concretado.

Asimismo, Solanilla ha observado que las actuales normativas para llegar a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hacen que en el sector no se encuentren «cómodos». Ha aclarado que no consiste en tratar a todos los sectores por igual, aunque al primario «se le exige más que al resto».

En ese sentido, Artieda ha comentado que los ODS están «totalmente interiorizados» por la sociedad, y que «nadie en su sano juicio se opondría a ellos». Sin embargo, ha cuestionado la forma de alcanzarlos, por lo que ha apostado por «buscar maneras para que el sector agroalimentario pueda seguir ejerciendo su actividad sin convertirse en jardineros».