Toda persona que haya sido niño primero –no nos va a ser difícil encontrar a alguien de estas características- habrá podido experimentar la odisea que supone comer un helado de cono con todo su contenido chorreando por manos y barbilla. Suerte que ahora los niños vienen con la lección aprendida, un manual de experimentos debajo del brazo y una solución para este “mal” tan refrescante.

Drip Drop es el invento que Sam Nassif y Oliver Greenwald, dos adolescentes de 14 años, han creado para acabar con el drama que supone comer un helado.

No hay verano sin helado ni helado sin ese repetitivo goteo que se da cuando tardamos más de dos segundos en comérnoslo. Por eso y para evitar las prisas al saborearlo, estas chicos han dado con la solución perfecta al problema: un cono de helado con una base que recoja esos goteo y, por consiguiente, que nos evite quedarnos pegajosos y con un helado derretido en nuestras manos.

 

 

 

 

Se llama Drip Drop (@the_drip_drop ) y consiste en un anillo que para evitar el goteo constante. Además, es totalmente comestible ya que está elaborado con los mismos ingredientes del cono. Galleta y barquillo.

 

¡Y hasta de una variedad de sabores tan amplia como el propio helado!