La sugerente relación entre el sexo y la comida ha inspirado cientos de preguntas y teorías: ¿las ostras despiertan el deseo?, ¿favorecen las fresas la excitación sexual? El placer de comer (y de ver comer, también) pone a volar todos los sentidos, y hay juegos de sabores, aromas y texturas que rozan lo erótico. ¿Pero realmente existen los alimentos afrodisiacos?

Para Eduard Baladia, director del Área de Gestión del Conocimiento Científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética, la respuesta está muy clara: “La mayoría de alimentos, hierbas y productos que se dice que son afrodisiacos, no lo son (o no tenemos pruebas que lo sean) y, los que funcionan, posiblemente sean peligrosos”.

Hay a quien le atrae poderosamente lo prohibido (para muchos, el mayor afrodisiaco), y a quien le seduce la forma de ciertos ingredientes o la manera de comerlos (y por tanto, disparan sus fantasías); aunque eso no significa que sean de verdad afrodisiacos. “En cualquier parte de internet podemos encontrar listas de alimentos con pretendida función afrodisiaca: chocolate, miel, ostras, canela, frutos rojos, plátano, capsaicina, mango, vino tinto… Sin embargo (y sentimos decepcionar), ninguno de dichos alimentos o ingredientes podrá mejorar la libido de hombres ni de mujeres que realmente la tengan baja”, afirma con rotundidad Baladia.

La tentación del peligro

También nos explica de dónde viene esta creencia: “Ya sea por su forma (parecida a los genitales correspondientes), por la manera en que podemos comerlos (sensualmente), por los juegos que se puedan hacer con ellos (cada uno/a que imagine lo que quiera), por ser en sí mismo picantes (capsaicina), o por tener efectos desinhibitorios (como el alcohol), existe el mito de que éstos pueden aumentar el deseo sexual; pero no hemos podido encontrar ningún estudio que nos permita evaluar de forma adecuada dichos efectos”.

Afrodisíacos naturales: una revisión de potenciadores sexuales seleccionados, publicado en la revista Sexual Medicine Reviews, llegó a la conclusión que existen algunos productos, sustancias o ingredientes naturales que acumulan evidencias incipientes, pero no suficientes como para fomentar su uso (no vamos a dar más detalles, vaya a ser que creáramos otros mitos)”, añade.

Sin embargo, sí da detalles sobre las investigaciones -más rigurosas y completas- que apuntan a los peligros del consumo de otras sustancias: “Los productos que llevan como ingredientes yohimbina, Spanish fly (mosca española), mad honey (miel loca), y Bufo toad (bufotenina) pueden ser peligrosos. Sin ir más lejos, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios anunció la retirada del mercado español de complementos alimenticios que contenían yohimbina”.

Además, señala que el mundo de las hierbas ancestrales asiáticas también es peligroso: “Pueden tener sustancias activas que produzcan efectos, tanto positivos como negativos y, al no estar evaluadas correctamente, nos decantamos por decir que seguramente son más peligrosas que beneficiosas”.

Chocolate

Es uno de los ingredientes más fascinantes que existen, y contiene ciertas sustancias -como la feniletilamina- que producen una sensación de euforia. “Asociamos el consumo de chocolate y de dulces en general con placer, y seguramente sea porque tras su consumo se aumentan los niveles de serotonina, endorfinas y dopamina, todas relacionadas con el placer”, sostiene el experto. Y, aunque pone en duda sus poderes estimulantes, también recuerda que el chocolate fundido se presta a muchos juegos…

Ostras

Con su explosivo sabor a mar y esa textura tan carnosa, son muy ricas en zinc, y se dice que estimulan el deseo e incluso que contienen componentes que liberan hormonas sexuales. “Hay quien diría que es por el zinc que aportan, y que eso tiene que ver con la testosterona, pero los suplementos de zinc tampoco han mostrado tener impacto en el deseo sexual”, revela Eduard Baladia. Y sugiere que la asociación erótica podría tener su origen en la sensual manera de comerlas.

Berenjenas

Considerada como un afrodisiaco natural desde tiempos remotos, esta exótica hortaliza tiene una forma tremendamente sexual. “Si no hay deseo, todas esas imágenes e ideas que nos formamos sobre la berenjena no tendrían ningún impacto. Incluso con la inflación que hay ahora, si tuvieran algún efecto real, las consultas de sexólogos/as estarían vacías”, apunta el experto.

Higos y fresas

¿Y qué hay de frutas tan voluptuosas como los higos o las fresas -su poder de atracción se atribuye a la mismísima Afrodita-, con texturas y aromas muy seductores? “No creo que vaya más allá de sugerencias culturales y de la imaginación. Leí en algún lugar que para los cristianos, los higos representan los genitales femeninos; pero para la cultura árabe, los genitales masculinos. ¿Os apetecen fresas con nata? Las hemos visto comer de muchas formas, ¿verdad? Pero no, definitivamente no son alimentos afrodisiacos”, sentencia director del Área de Gestión del Conocimiento Científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

Miel

El alimento favorito de los dioses del Olimpo también cuenta con un historial afrodisiaco importante. “¿Será por influencia de las expectativas con la ‘miel loca’ (mad honey)? Recuerden que tomar esta miel puede tener riesgos para su salud. Una revisión publicada en 2015 en la revista Food Chemical Toxicology encontró descritos en la literatura científica hasta 1.199 casos reportados de intoxicación por consumirla (y habría que añadir los casos no escritos en revistas científicas)”, cuenta Baladia.

“Los efectos más descritos fueron: (a) los leves: mareos, náuseas, presíncope; (b) más graves: efectos a nivel cardiacos = bradicardia sinusal (79,58%), bloqueo auriculoventricular completo (45,83%), bloqueo auriculoventricular (30,91%), elevación del segmento ST (22,63%) y ritmo nodal (11,27%). Otro estudio ofreció información de gran interés: los síntomas empiezan a los 36 minutos de su ingesta”. ¿Todavía hay alguien dispuesto a jugársela en nombre del placer después de las explicaciones del experto?

Canela

Para terminar, hemos preguntado a Eduard Baladia sobre la canela, el jengibre, la mostaza y la nuez moscada (históricos aliados carnales que supuestamente ayudan a estimular el flujo sanguíneo y la excitación): ¿contienen alguna sustancia que pueda llegar a considerarse afrodisiaca o cuentan con alguna propiedad que favorezca la excitación sexual? “Las historias serán diversas, pero no podemos hablar de efecto afrodisiaco real”, concluye.

En cualquier caso, la imaginación es el afrodisiaco más inflamable de todos y, junto a la comida, forma una explosiva combinación que puede daros infinito placer (aunque los poderes estimulantes de los alimentos hayan resultado ser una leyenda urbana).

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