Reportajes

Siete restaurantes centenarios de Barcelona donde cada bocado te trasmite viajar en el tiempo

Nos sentamos en la mesa de estos restaurantes históricos.

Foto: Valerio Piataiev.

Hablar de Barcelona en el mudo es hacerlo de una ciudad cosmopolita, con una amplia historia cultural y modernista, pero también gastronómica, y esto lo podemos encontrar a través de sus históricos restaurantes, bares y tabernas. Algunos de estos locales se remontan a tiempos de antaño y han logrado mantener la más estricta tradición en memorias pasadas, mientras que otros han preferido renovarse, pero todos cuentan con un encanto especial que les caracteriza después de cientos de años.

En Tapas hemos hecho una selección de 7 restaurantes y bares con historia centenaria, que guardan entre sus paredes muchos años de recorrido y te sugerimos visitar si viajas a la capital catalana.  

Can Culleretes

Entrada de Casa Culleretes.

Considerado el más antiguo de Barcelona y el segundo de España, según el libro Guinness World Records. Can Culleretes abrió sus puertas en 1786. Ubicado en el barrio de Ciutat Vella, fue fundado por Joaquim Pujol, quien abrió una chocolatería para vender algunos de los productos que solía preparar su abuela, como la crema catalana, chocolate a la taza… En 1890 la tienda fue adquirida por la familia Regás, quienes la trasformaron en un restaurante que funcionó hasta el estallido de la Guerra Civil. Después paso por varios propietarios, hasta hoy, que lo regenta Montse Agut. Conserva los dos comedores originales y con el tiempo incorporaron dos salas. Su decoración es un reflejo de la historia, como sus baldosas y plafones, del siglo XVIII. Proponen una carta de cocina de mercado, con guisos caseros tradicionales catalanes, como la sopa de pescado y marisco; el bacalao a la llauna; pies de cerdo guisado al cava; o sus conocidos canelones, bautizados “como los de siempre”. 

¿Dónde? Calle d’en Quintana, 5.

Casa el Molinero

El encanto de Casa el Molinero no solo radica en su excelente oferta gastronómica, sino también en su historia rustica de taberna de época medieval. Enclavado en Ciutat Vella, en pleno barrio gótico, es un establecimiento ubicado en un molino con más de dos siglos de historia, lo que le confiere una atmosfera única y auténtica de viajar en el tiempo. En un ambiente acogedor, presenta una carta de exquisitas tapas caseras, como la tortilla con queso de cabrales; chorizo al diablo; o pimientos al piquillo, a los que se suman los mejores productos locales de temporada.

¿Dónde? Calle de la Mercè, 13.

Bar Marsella

Fundado en 1820 en el barrio del Raval, cuenta entre sus mayores atractivos con su singular decoración y atmósfera que prácticamente no ha cambiado desde su inauguración. Su bebida estrella es la absenta, una insignia de contenido alcohólico de color amarillento y sabor a regaliz que traía a escritores como Ernest Hemingway, a artistas como Picasso o Dalí, y otros bohemios que iban a beber este elixir para inspirarse. En su interior se han rodado escenas de películas, como Las aventuras del joven Indiana Jones o ¡Vicky, Cristina, Barcelona Recientemente, el bar volvió a cobrar notoriedad gracias a su inclusión en el video de la canción “Vampiros”, de Rosalía y Rauw Alejandro.

¿Dónde? Calle de Sant Pau, 65.

Los Caracoles

En pleno barrio Gótico, cerca de las Ramblas de Barcelona, se encuentra Los Caracoles, una obra arquitectónica de desgastadas paredes de piedra y tinajas que te transportara a otras épocas. Tras superar un sinfín de desafíos históricos desde 1835, hoy ofrece platos tradicional catalanes preparados en una única cocina en la planta baja con vistas a los comensales (tiene tres plantas). Fue fundado por la familia Bofarull, y ya va por la quinta generación. Ahora, lo dirigen los hermanos Ramón, Aurora y Cristina Bofarull. Como bien indica su nombre, la especialidad son los caracoles, preparados de varias maneras. Entre los diferentes manjares que invita a explorar su carta destaca un clásico como la sopa de bullabesa; el bacalao a la ampurdanesa; zarzuelas de pescado; o pollos a la leña.

¿Dónde? Calle del Escudellers, 14.

Set Portes

Instalado en la planta baja de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: els Porxos de Casa Xifré, del barrio de la Barceloneta, el restaurante Set Portes fue inaugurado en el año 1836 por el comerciante Josep Cuyas. Sus siete puertas (para el público y una para la entrada del personal y mercaderías) dieron origen al nombre de este establecimiento, uno de los favoritos de los barceloneses para sus celebraciones. Políticos, artistas e intelectuales han ocupado sus mesas, como Orson Welles o el Che Guevara, aunque artistas como Picasso y Miro también lo frecuentaban para inspirarse y componer su obra. Su carta está especializada en cocina mediterránea y catalana, con raciones muy generosas.

¿Dónde? Pg d’Isabel II, 14.

Antigua Casa Rafael

Apostado en el barrio de Sarrià, en la parte alta de la ciudad, la Antigua Casa Rafael abrió sus puertas en el año 1873 como bodega. Desde entonces, la propiedad del restaurante ha estado siempre en manos de la misma familia. A lo largo de este tiempo, su arte no solo se ha ceñido a la tradición culinaria, sino que también ha llegado a su fachada, donde se puede contemplar una escultura del arcángel Rafael. En su variado menú, elaborado por Manuel (cocina) y Juliana (sala), proponen especialidades caseras de comida catalana, carnes a la brasa y pescados frescos del día, pero la paella es la especialidad, el plato estrella de los jueves en horario de comida y cena, según la tradición de su propietaria, Antonia García, ya jubilada.

¿Dónde? Calle Major de Sarrià, 77.

Els Cuatre Gats

Entre los restaurantes míticos vinculados a Picasso en su etapa de Barcelona se encuentra Els Cuatre Gats, que fundó Pere Romeu, en marzo de 1897, en pleno corazón de la ciudad. Un espacio con alma de cabaret parisino que era frecuentado por los bohemios de la época modernistas, como Antoni Gaudí, Ramón Pichot, Santiago Rusiñol, además de por el artista malagueño. Este local se convirtió en uno de los puntos de inspiración del pintor, para el que creó en sus mesas la imagen de la carta del “Plato del día” y donde realizó su primera exposición. Lugar emblemático y bien conservado, aún mantiene la decoración de la época que nos permite recrearnos con las imágenes gastronómica que pintó Picasso entre sus deliciosas tapas y platos tradicionales catalanes.

¿Dónde? Calle de Montsió, 3.

Fotografía: Valerio Piataiev.