La cocina es uno de los espacios que más interesa al habitante de una casa conectada (Smarthome). Si bien es verdad que vivimos una época de cambios donde la transformación digital cada vez está más presente en muchos ámbitos, en concreto el IoT (de sus siglas en inglés “Internet of Things”) va cogiendo más peso en nuestro día a día y cada vez hay menos espacios en los que no esté implementado.

Los españoles somos ese tipo de personas que mientras estamos comiendo, hablamos de comida; después de comer, hablamos de comida; y entre medias hablamos de comida. Pero, ¿quién no se ha topado con ese amigo que en medio de una conversación suelta un “ojalá un día la ciencia y la tecnología avance tanto, como para tomarme una pastilla y estar alimentado para todo el dia”? Aunque esperamos que esto nunca ocurra, tampoco está reñido con la certeza de que la tecnología puede ayudar o mejorar nuestras vidas.

En alta cocina, los cocineros utilizan hornos industriales que cuestan decenas de miles de euros  y que requieren un mantenimiento muy delicado o  luchan constantemente contra el deterioro de los alimentos… En la cocina del futuro encontraremos dispositivos IoT altamente sofisticados que facilitarán muchas de las tareas que se realizan, como controlar los alimentos y su almacenamiento, ayudar en la cocina, o detectar fugas de energía que afectan al consumo de gas, agua o electricidad.

El grupo Azkoyen (multinacional tecnológica española con sede en Navarra) ha desarrollado TentoBOX, el primer restaurante 4.0 del mercado. Un ecosistema con tecnología Intel que dota de inteligencia 4.0 al módulo de TentoBox, el IoT de la comida saludable, conectándolo con el módulo de e-commerce, el ERP (Planificación de Recursos Empresariales) de la fábrica Tento y los medios de pago. De momento está en fase piloto, pero se extenderán a nuevos puntos en la segunda mitad de 2018.

Con el lema “Excelencia culinaria potenciada con tecnología” se presenta la apuesta de un equipo de estudiantes del MIT, el restaurante Spyce. Este restaurante es uno de los primeros establecimientos en el que los platos los preparan robots, y no son precisamente recetas fáciles. Su sede en Boston, capitaneada por el chef Daniel Boulud, elabora menús sanos combinados con la alta cocina pero aptos para el consumo diario. El proyecto está orientado a universitarios y sus menús tan solo cuestan 7€. 

Ya habíamos visto otros robots en la cocina, como es el caso de Flippy, el primer brazo robótico que prometía preparar 300 hamburguesas cada hora de forma autónoma y que fue despedido en su primer día de trabajo por no cumplir las expectativas. Parece que después de un año de pruebas, vuelve a estar en forma y por ello, CaliBurguer ha decidido incorporarlo a su plantilla fija de empleados. Este robot está equipado con cámaras 3D, sensores, una cámara térmica y otra regular, y está impulsado por una plataforma de inteligencia artificial y Machine Learning que le hace mejorar con el tiempo.

Pero la diferencia, en el caso de Spyce, es que no hablamos de automatizar procesos sencillos, sino que, en ese caso, los robots son capaces de preparar menús completos en un tiempo récord, permitiendo generar mayores márgenes para el negocio a través de la automatización de la cocina. Una vez que la orden llega a la cocina, un sistema de entrega de ingredientes los recoge de la nevera, los separa en porciones en los tamaños correctos y luego los envía a un wok robótico, donde se cocinan a 232 grados centígrados. Cuando la receta se ha terminado de cocinar ese mismo robot vuelca el contenido a un tazón listo para servir.

Otro ejemplo que podemos llevarnos a casa es el proyecto de los Californianos Palate Home con su Smart Grill, que promete una cocina “sous-vide” (un método de alta cocina, popularizada en la década de los 60, donde los alimentos se cocinan en bolsas selladas en baños de agua a temperatura relativamente baja) con facilidad para el consumidor. El objeto en cuestión se llama Cinder, se controla a través de un iPad y desarrolla una técnica de cocción de precisión en una parrilla eléctrica para cocinar carne, pescado o verduras. Esta parrilla incluye una interfaz de software que permite establecer parámetros diseñados para cocinar alimentos de alta calidad (tal y como citan en su web: “lo que esperaría de una comida de 750 dólares, en un restaurante con una estrella Michelín”).

Cuántas veces hemos dicho esa frase de, “sí, sí esto está muy rico, pero no te ha quedado como el de mi madre.” ¿Te imaginas que mediante todas estas herramientas consiguiésemos dar con la fórmula exacta para cocinar como nuestras madres o abuelas?

* Ana Rosa González es Diseñadora de Interfaces y Experiencia de Usuario en Barbara IoT, empresa especializada en desarrollo de Software y Firmware seguro para dispositivos conectados (‘Internet of Things’).