Los flashes. Esos compañeros veraniegos que vienen enclaustrados en un refrescante plástico alargado a base de jugo de frutas (o, ejem, de azúcar colorada) con un toque importante de frío. Si todavía no te has tomado ninguno este verano es que no has pasado el suficiente calor… No, en serio, es que no te acordabas de ellos.

¿Sabes de dónde vienen?

Colorantes artificiales y aditivos de azúcar es a lo que tendemos a pensar a la hora de mirar en el congelador cómo esos flashes comprados en el supermercado en forma de glucosa hecha agua empiezan a congelarse para producir un subidón de azúcar al momento de ingerirlos. Pues bien. No en todas partes ocurre como en España. En América latina se llama ‘Congelada’ o ‘Boli’. Aunque dependiendo del país puede llegar a denominarse naranjú, vikingo, boli, bolo, hielito, cubo, chupichupi, saborín, bambino, bollos, duros, duro frío, raspaíto, marcianos, chupps, helado en bolsita,sabalito y Malo kinada. Se distinguen entre estar hechos de leche, agua o zumo de frutas y, aunque en España no son conocidos ¿a quién no le intriga probar un flash de vainilla y leche, o de chocolate?

Típicos del verano y mítico de los más pequeños y de los que no disponen de más dinero para comprar un helado a la carta… Una especie de hielo mojado líquido lleno de colorantes y conservantes que entre saborizantes y un color muy fluor calmaba las ansias de los calurosos. Mítica la marca sevillana Kelia (hoy ya hacen uno de sabor Palote… lo quiero ya) que sigue vendiéndolos bajo el claim ‘golosina líquida para congelar’ , su nombre proviene de los primos polos que se vendieron donde junto a la imagen de un superhéroe aparecía el nombre de Flash.

Nosotros tampoco podíamos terminarlo sin que parte de él se derritiera ni sin pensar que quizá el azul hubiera sido mejor opción (menuda novedad cuando apareció el de color pitufo…).

Pronto en Tapasmagazine.es su receta y algún que otro secretillo. ¡Todos atentos para refrescarse bien a base de saborizantes y edulcorantes!