MARMITE:

Extiende una cucharadita de esta bomba de vitamina B en una tostada a la hora del desayuno y da paso al éxtasis mañanero. Creado por el químico alemán Justus von Liebig en 1902, Marmite es el principal amigo del despertar de los británicos, que muchas veces lo mezclan con un poco de mantequilla para hacer más fácil (y deliciosa) la labor. El ácido glutámico que contiene dispara el umami a los cielos con 11 gramos de sal por cada 100 gramos, y su sabroso e intenso regusto muy fácilmente recuerda a una especie de jarabe para la tos, sobre todo entre los consumidores novatos. Su lema es el de “o lo amas o lo odias” y tiene un primo lejano neozelandés con el mismo nombre, diferente packaging y receta e intensidad más ligh. Es veggie friendly.

VEGEMITE:

Nació de la mano de Kraft Food Company veintiún años después que su rival, el cual logró mantenerlo en la sombra durante largo tiempo. En su época de fracaso pasó a llamarse ‘Parwill’ para intentar ganarse al público, pero no alcanzó la gloria hasta que recuperó su nombre, sorteó Pontiacs y fue respaldado por médicos que lo recomendaban gracias a su potente contenido de vitamina B. Su olor es tan repelente como el de su enemigo íntimo de la izquierda, su consistencia es más pastosa y combina de maravilla en estofados, sándwiches, salsas y sopas. Un icono nacional, Vegemite es el sueño de todo australiano. Incluso los niños babean con él. Muy parecido al rival inglés y muy diferente a la vez. Ármate de valor y ataca ambos. Que tu paladar decida.