Nombres: Porvoo, Borga-

País: Finlandia

Idioma: Finés y sueco

Habitantes: 47.778

Prefijo telefónico: +358 19

Conocido por: Villa Medieval, Casa Museo del Poeta Johan L. Runeberg, Gastronomía.

Web: Visitporvoo.fi

Cuéntanos el típico cuento nórdico, uno de esos
que suceden en el típico pueblo nórdico, con su
iglesia imponente de pasado misterioso, su huraño chocolatero, su sinfín de casitas de madera y su romántico restaurante al final de un camino nevado. Cuéntanoslo y te diremos que eso existe. Porvoo, a una hora de Helsinki, cumple con todos los requisitos para que acabes el viaje con colorín, colorado, final feliz y, si no comiendo perdices, al menos sí unos arándanos.

Cuéntame un cuento. Pero que sea de Porvoo

Eso de que los nórdicos madrugan no es tan cierto. No al menos cuando ahí fuera nieva sin cesar y los días invitan al remoloneo mientras llega y no llega la primavera. A hibernar, eso es. Sea como sea, en cuanto sueltes el nórdico (el edredón) debes ir a Beispiel, mítica cafetería del casco viejo de Porvoo y epicentro de todo lo que sucede a este lado de la ciudad, donde conviven artistas bohemios y familias de alto poder adquisitivo. Efectivamente: nadie dijo que tener una vieja y encantadora casita de madera fuera barato. Prueba aquí el porridge y los famosos pasteles Runeberg, de jengibre y frambuesas.

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Su situación, a una hora en autobús desde Helsinki y, sobre todo, su accesibilidad por
mar tras el deshielo en una agradable travesía entre islas hasta remontar el río Porvoo, hace que la ciudad sea un idílico balneario repleto de tiendas igual de idílicas. La antigua estación de tren alberga talleres de artesanos, una galería de arte y puestos de antigüedades, pero espera, aún debes perderte en la juguetería Lelukauppa Riimikko, la ‘cacharrería’ de segunda mano antique House y, sobre todo, la chocolatería Lilla Chokladfabriken. De cuento la fábrica… y de cine sus tabletas de chocolate con sal. Palabra.

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Kai Kallio es el cocinero que ilustra esta imagen,
el mismo que, tras cerrar Pos3 (ojo al juego de palabras en español con “postres”) en Helsinki, con el que obtuvo una estrella Michelin, decidió aligerar la mochila de la responsabilidad; ser libre. Por eso abrió Bistro sinne, un local informal en el que inventa sin presiones y siempre con producto de la zona, tarea nada fácil. ¿El resultado? Platos como la magnífica lucioperca (pescado minutos antes a pocos metros, en un agujero hecho en el río helado), el carpaccio de vaca con ceps, berros silvestres y huevo, el helado de malta o los panes y mantequilla caseros. Recomendable, no: obligatorio.

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Fundada en 1346, la villa medieval mantiene su estructura original, aunque muchas casas se han edificado de nuevo tras diversos incendios. En la zona alta está la iglesia, una construcción del siglo XIV con planta del XII. Los guías locales te contarán (segurísimo) que, en 2006, un joven de 18 años, procedente de una conocida familia de la ciudad, provocó un fuego que devoró parte de la cubierta y que le costó una pena de seis años de prisión
y una multa de 4,2 millones de euros. También
te mostrarán las cuidadas casas donde residen famosos artistas, todos de nombre impronunciable porque recuerda, esto no es Hollywood. Es Finlandia.

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Un estrafalario y célebre escultor de Porvoo tenía por mascota un cerdo llamado sicapelle, nombre elegido por este restaurante como tributo a su excentricidad. Aquí el plan es acogerse al menú cerrado y único (6 platos sin vino por 69 €, un regalo para los precios del país) y dejarse aconsejar por Norma, la eficaz y encantadora jefa de sala, que suelta vinazos como
el siciliano Saray Porta del Vento 2009 o el clásico Sercial 10 de Barbeito mientras Samuli Wirgentius, el chef, también ex estrella Michelin, orquesta la cena. Tras el consomé de hierbas locales, la endivia con queso tipo appenzeller y mostaza o la paloma con arándanos y bulbo de apio llegaron una inolvidable tarta de alcachofas y las ganas de repetir y repetir. inolvidable tarta de alcachofas y las ganas de repetir y repetir.

Cuéntame un cuento. Pero que sea de Porvoo

Hemos dicho al principio que los finlandeses, al menos en Porvoo, no madrugan tanto. Pues bien, lo que sí es cierto es que se acuestan prontísimo, aunque quizá ahora, en plena primavera y con vistas al verano, la cosa cambie. Aun así, no existe placer mayor que el de retirarse pronto en este lugar de cuento donde el silencio se escucha a todo volumen, un silencio si acaso roto por las ardillas que encontrarás entre los árboles del jardín de Ida María, un sencillo B&B situado en una casa del año 1700 en la que no faltan la sauna finlandesa, los ligeros edredones nórdicos y los desayunos contundentes. El lujo aquí es esto. Y para qué queremos más (visitfinland.com).