Yubari King es el melón más caro del mundo, se cultiva en Japón y, echando cuentas, sí, el bocado a una tajada de esta fruta puedo costar unos 200 euros.

Ni el oro puede valer más caro, eso seguro. ¿Cómo es posible que un melón, fruto de la tierra, carne de su carne, pueda costar lo mismo que un coche con algún que otro capricho extra en su interior? ¿Estamos seguros de que, a las muy malas, no sobran los dos ceros y el cinco a esa cifra, costando 12 excesivos euros? Estamos seguros porque Yubari King nace de la fusión de dos tipos de melones, el americano Cantaloupe picante con un melón redondo europeo.

Un cultivo híbrido que comenzó en los años 60 con sólo 150 agricultores con potestad legal para poder cultivarlo, y desde entonces se ha convertido en el melón más cuidado, protegido y, por supuesto, caro del mundo. Pero, lejos de ser esta fusión la única justificación de su elevado valor, la tierra también juega un papel fundamental en su precio: sólo se cultiva en tierra que sea rica en ceniza volcánica, la cual se riega con un sistema de tuberías colocadas matemáticamente y casi secreto, a una temperatura similar a la obtenida en los invernaderos.

Este conjunto de detalles y cuidados en su cultivo hacen de Yubari King (nombre que toma de la ciudad en la que se cultiva, la segunda isla más grande de Japón, Yubari, en Hokkaido) un melón de sabor explosivo, dulce y algo picante, con carne dorada, fina y pulposa.

En cuanto a su coste, 12.500 euros es el precio base al que sale esta fruta, pero podemos encontrarnos variedades hasta de 18.000 euros, en función de su tamaño.

Nosotros ya lo tenemos claro, el mejor plato japonés es uno que lleve melón.