La cerveza artesanal nació de una necesidad: la diversidad dentro de la industria cervecera. Antes de la revolución artesanal, la cerveza siempre había sido la misma. En la actualidad, hay más de 100 estilos diferentes, desde la IPA de lúpulo hasta la doppelbocks de malta o la lambics de levadura. Por eso es irónico que, a pesar de haber tantos tipos de cervezas, no haya tanta diversidad dentro de la industria.

En los festivales y conferencias que se montan alrededor de la cerveza, la mayoría de los asistentes (en lo referente a comerciantes y trabajadores) son hombres. Un hecho que la Asociación de Cerveceros reconoce.

Los informes de la BA en Estados Unidos lo han dejado claro: el 51% de las mujeres beben cerveza de forma habitual y el 25% la consumen de forma semanal. Por otro lado, Women in Craft Beer afirma que en 2014 sólo el 29% de las personas que trabajaban dentro de la industria en los Estados Unidos eran mujeres. Y estos datos tampoco han variado mucho. Por eso, al darse cuenta de la necesidad de promover aún más la inclusión, la BA el pasado año estableció un Comité de Diversidad en el que nombraron a Nikol Jackson-Beckham, conocida por sus estudios sobre la relación entre cerveza y cultura, como la primera embajadora de la diversidad. «Trabajar para la Asociación de Cerveceros ‘cierra el círculo’ sobre las cosas que he estado haciendo durante casi una década. He tenido la suerte de haber podido combinar mi trabajo con una genuina pasión por la cerveza artesanal», explica la embajadora.