Con San Valentín a unos pocos tachones del calendario, Netflix ha decidido calentar nuestros corazones de chocolate con el estreno de la cuarta temporada de Bridgerton. Esta vez, la trama se centra en la propuesta amorosa de Benedict, el hermano artista de espíritu bohemio y alma libre. Una de las series más románticas y populares de la plataforma vuelve a transportarnos al imaginario victoriano, repleto de deslumbrantes bailes, elegantes vestidos, elaborados peinados, cotilleos irresistibles… y, por supuesto, mucho, mucho té.
No estamos diciendo que en Tapas no nos interese la historia detrás de la máscara de esta nueva historia de amor, sino que nos atrae más la parte dulzona y dulce de esta producción: la hora del té. ¿Dónde crees que se desvelan los cotilleos? Con una tacita en una mano y una pasta en la otra.
Sin embargo, la verdadera pregunta es ¿cómo tomamos el té en la actualidad? ¿qué papel tiene la hora del té en la mesa de 2026?
Hoy la hora del té se disfruta de manera mucho más flexible que antes. Ya no hay que seguir un horario ni un ritual estricto, como se puede apreciar en las posturas rectas de Bridgerton. Ahora puedes tomarlo entre tareas, con amigos en una tarde relajada o simplemente para darte un momento de pausa durante el trabajo. Además, ahora hay mucha más variedad. No todo es té negro: los tés verdes, blancos, matcha, infusiones de hierbas o blends aromatizados se han hecho un lugar, ya sea por sabor o por sus beneficios para el bienestar. Incluso hay versiones más saludables, con menos cafeína, sin azúcar o con ingredientes naturales.
Asimismo, la forma de servirlo ha dado todo un vuelco estético. Antes, apenas cabía un dedo en el asa de la taza, ahora las tazas son más grandes y no únicamente pertenecientes a una vajilla de hace siglos. Sirve una misma del Ikea o una que te hayas moldeado tú mismo. Incluso se puede servir el té para llevar en termos, ya sea caliente o frío. Para gustos colores y aromas.
En cuanto a la parte más dulce de esta tradición británica, originalmente denominada afternoon tea, se puede contar con bandejas de bollería artesanal, pasteles veganos, sin gluten e incluso por tostas de aguacate y salmón o de queso fresco con tomates cherry.
En cambio, si prefieres optar por la máquina del tiempo y prefieres ceñirte a la tradición, también hay espacio para eso. Dejando atrás los gustos más actuales, los finger sandwiches siguen siendo un básico, con el de pepino como estrella y acompañados de huevo con berros o salmón ahumado. Los icónicos scones servidos tibios con clotted cream y mermelada de fresa, junto a otros clásicos como Victoria sponge, shortbread o pequeños pastelitos de frutas y chocolate. Y por supuesto, el té sigue siendo el rey: English Breakfast, Earl Grey, Darjeeling o Assam, con leche, limón o azúcar según tu gusto.
Lo bonito de la hora del té es que puedes combinar lo mejor de todas las épocas. Puedes mantener el encanto de los rituales clásicos mientras añades un toque moderno, ya sea con nuevas variedades de té, presentaciones originales o dulces adaptados a tu estilo de vida. Así, cada taza se convierte en un momento personal, que puedes disfrutar sola o con seres queridos. Eso sí, lo que no cambia de la hora del té son las ganas de cotillear del resto del mundo. Eso se hacía en la era victoriana, se hace en 2026 y se hará en el 2100.
¡Un chin-chin por la eterna hora del té y por el fomento del chismorreo!