Las angulas son un plato típico navideño, el cual puede rondar, en esas fechas, los 600 euros el kilo, y por lo tanto, el plato se sitúa muy lejos de la realidad de la inmensa mayoría de humanos. Por ello, y por la bajada de captura de género en los años 80, la empresa Anguilas Aguinaga decidió crear un sustituto, utilizando surimi –producto elaborado con pescado, de gran popularidad en el Sudeste Asiático y Japón-.

La empresa guipuzcoana obtiene el surimi de los lomos de pescado planco, concretamente del llamado Abadejo de Alaska –también se utiliza para hacer los palitos de pescado-. Esta masa que elaboran es sabrosa y saludable, y se compone de proteína de pescado, sin grasas. Pero esta masa, a la vez, se mezcla con aceites vegetales, clara de huevo, harina de trigo, soja, extractos de anguila y tinta de sepia para marcar el lomo.

Además, aseguran que el parecido es tanto estético como en sabor y textura. Pareciéndose tanto a las reales, ¿cómo sabemos si nos están dando gato por liebre? “The eyes chico, they never lie” (los ojos, chico, ellos nunca mienten), y nunca mejor dicho, ya que las originales, como es lógico, cuentan con dos puntitos pequeños en uno de los extremos, los ojos. En cambio, en las que están echas de surimi, no se marcan los ojos, sólo el lomo. Para evitar tentaciones a los listillos.