Hoy llega el a380 a Madrid (ya estaba en Barcelona) con sus 519 asientos en tres clases diferentes y 6.153 vuelos más por semana a Dubai. Y os aseguramos que es fuerte. El a380 no es cualquier avioncito en el que te subes y dormirse es fácil. Hay tantas cosas que hacer (y que comer) que reclinarse y echarse un sueñecito es cosa de expertos en la materia Emirates. Gastronómicamente hablando hay tres cosas que tenemos que tener en cuenta.

La primera: su bar. Si tu billete pertenece a la primera clase o a la clase business tienes una barra de bar destinada para tu gusto y disfrute al final de la planta. Tiene una interesante degustación de quesos, cócteles y algunos piscolabis para matar el hambre entre horas. Pese a que te reciban con una copa de champán y unos frutos secos calientes pasarse por el bar para conocerlo es obligatorio.

La segunda: su buffet en los aeropuertos. Si sumas lo que te gastas en comer en el aeropuerto de Dubai (o prácticamente en cualquiera) a tu billete de avión verás que la realidad del asunto se te pone en un pico que (pese a que todavía esté lejos) quizá se acerque a lo que cueste esa primera clase o business: su buffet en los aeropuertos es increíble con infinidad de variedades de comida, champán, vino y todo lo que puedas imaginar (de todas las nacionalidades).

La tercera: su extenso menú. Si bien es cierto que el desayuno no es su fuerte las comidas y cenas árabes o halal son una especialidad que merecen (y mucho) la pena. Bien de cantidad y de calidad con la típica comida de la que son expertos. Más que recomendable.

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