El reto impresionaba. Hablamos de Londres, sí, pero también del hotel Halkin, uno de los mejores de una ciudad donde ni siquiera es fácil estar cerca de los mejores. Y, por si fuera poco, el inquilino anterior del local era un tal David Thompson, quien con Nahm consiguió cambiar la percepción de la cocina tailandesa en la City y, por ende, en el resto de Occidente.

Pues bien, tres años después de asumir el desafío, nadie puede negarle su éxito al equipo dirigido por Juan Mari y Elena Arzak. Liderado sobre el terreno por Sergio Sanz y con la imprescindible presencia de José Godoy al mando de sala y bodega, Ametsa igualó el logro de su antecesor, alzándose con una estrella Michelin en menos de un año, reconocimiento que les ha permitido crecer con seguridad en un radio de acción que alcanza a todos los servicios del hotel; para muestra, los toques hispanos del desayuno o ese afternoon tea con jamón, sangría y churros. En el restaurante, Sanz trata con mimo y sentido común un producto de primera más allá de su origen: deliciosa presa ibérica, caza con sello escocés, excelsos pescados del Cantábrico… Un lugar que, en definitiva, desmonta aquello de que “la cocina española viaja mal”.