Gastro

Cinco situaciones en las que comer (o no comer) te puede salir muy caro

Para que ninguna de estas normas te pille de imprevisto, aquí tienes algunas situaciones que aunque parezcan mentira, han ocurrido realmente por culpa de la comida.

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No conocer las normas siempre puede provocarte algún quebradero de cabeza. A veces, lo que es normal en un lugar, puede estar prohibido en otro o situaciones que pueden pasar inadvertidas en la mayoría de ciudades, en una en concreto es ilegal. En el apartado gastronómico esto no es diferente y, por tanto, a veces dar (o no dar) un bocado puede costarte mucho mucho más caro de lo que piensas.

Cuidado si vas a Santiago de Compostela

Presta mucha atención si vas a visitar Santiago de Compostela próximamente porque hay una norma que no todo el mundo sabe pero que puede costarte una buena multa. La reconocida Plaza del Obradoiro tiene una norma restrictiva, que prohíbe a los que por allí pasean comer o beber: ni bocadillos, ni refrescos ni bolsas de patatas. Todo ello, para evitar que la plaza se convierta en un centro neurálgico para picnis y botellones. Si lo haces, te expones a que te pongan una multa de hasta 200 euros.

Una ausencia te puede costar mucho dinero

Hotel Villa Favorira, Terraza

Otra de las situaciones a las que tendrás que poner mucho ojo es con las reservas en restaurantes. En la mayor parte de locales, se permite reservar sin tener que pagar por ello o sin que te retengan dinero hasta que te presentes. Sin embargo, hay establecimientos que no siguen esta política. En algunos de ellos te retienen una cierta cantidad por si no te terminas presentando a comer o a cenar. Lo que es más extraño es que te cobren a posteriori, pero no es imposible. Un restaurante de San Sebastián, el Amelia, cobró 510 euros a tres comensales que no acudieron a su cita tal y como habían reservado, teniendo que pagar 170 euros por cabeza. Después de demandar al local, la justicia ratificó la medida del restaurante y a los comensales no les quedó otra que pagar también las costas del proceso… y la cuenta que nunca consumieron.

No es país para jamones

Si vives fuera de España, tienes que tener cuidado con la comida que llevas a tu lugar de destino. Un joven español viajó a España durante unas vacaciones de trabajo y al volver a Australia cargado con jamón, chorizo y queso, le denegaron la entrada al país, lo deportaron a España y le impusieron una multa de más de 2.000 euros. ¿La razón? No haber declarado que llevaba en su maleta toda una despensa española, ya que la ley australiana es muy estricta con el tipo de comida que se introduce en el país. Además, el joven español perdió el visado por el cual podía trabajar en ese país.

Si comes, no conduzcas (a la vez)

Cuando hacemos viajes largos en coche, siempre se comparten snacks para amenizar el trayecto y matar el gusanillo hasta llegar al destino. Y cómo no, también se comparte con el conductor. A pesar de que comer o beber no está tipificado como una infracción, sí que te pueden multar si sueltas una de las manos del volante. Y la multa puede ir desde los 80 a los 200 euros.

Evitar comer por los ojos en un buffet libre

@jadaay_

Cuando nos pasamos de comida en un bufet libre. Suerte que era libre ….

♬ sonido original – Jadaay🐶

Antes de empezar a comer en un buffet libre, salivamos y pensamos en todos los platos que vamos a ser capaces de ingerir. Sin embargo, si nos pasamos de cantidad, no solo puede darnos acidez de estómago, si no también causar algún problema en nuestro bolsillo. Esto le pasó a unos jóvenes catalanes que pidieron comida en exceso en un buffet libre y acabó por sobrarle platos. Como consecuencia, tuvo que enfrentarse a una multa del local. En total, tuvieron que pagar 181 euros… aunque al menos pudieron llevarse la comida en un tupper.