A Sam Calagione se le ocurrió un día que elaborar cerveza artesanal no era suficiente, por eso abrió Dogfish Inn, un hotel donde beberla… y dormir la mona.

Fue a comienzos de los 90 cuando Sam Calagione, que trabajaba en una cervecería de Nueva York mientras estudiaba Literatura, decidió elaborar su propia cerveza artesanal, Dogfish Head. Pero el trago se le quedó corto. Quería más. Quería un lugar en el que disfrutar de una buena pinta sin el ritmo frenético de Manhattan. Fue entonces cuando abrió Dogfish Inn, un hotel de diseño inspirado en los moteles de carretera y situado en la playa de Lewes, Delaware. Si todo esto te suena (mucho) a sueño americano, espera y lee porque aún hay más: cada una de las dieciséis habitaciones está diseñada por el equipo de Studio Tack (Brooklyn), siempre inspirándose en la época dorada de las vacaciones sin fin y los grandes coches familiares. En todas encontrarás mantas creadas por Woolrich en exclusiva para Dogfish, radios Tivoli, pinturas firmadas por Steve Rogers, productos de baño de Malin and Goetz y, por supuesto, cerveza; cerveza por doquier. Pero, aunque hayamos querido hacer la gracia con eso de bed & beerfast, que no cunda el pánico porque aquí se desayuna café Dogfish Chicory Coffee, tostado por unos vecinos. Será por sueños americanos (dogfishinn.com).

*Además de cerveza, en las habitaciones de dogfish inn hay mantas elaboradas en exclusiva por Woolrich.

American beauty

Así se llama la cerveza pale ale que Sam elaboró junto a los míticos The Grateful Dead como tributo a su mítico álbum del mismo nombre. Además, es uno de los socios de La Birreria, la azotea de Eataly NY. Otro dato para mitómanos: Johnny Cask, su indian pale ale con sirope de arce, es tan limitada como cotizada.