Aderezada con verduras y queso, la receta que queremos que pruebas -de Molly Brown para el libro Quinoa, semillas y cereales: 68 recetas llenas de vitalidad- a cocinar hoy va de cereales. Aunque para ser más concretos vamos a especificar que la cosa va más bien de cebada. Un grano muy parecido al trigo que aporta mucha fibra (es de los cereales que más tiene), fósforo y magnesio y que, además, nos ayudará a combatir cualquier problema intestinal.

Ingredientes:

  • 750 g de calabaza confitera o calabaza almizclera
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
  • 2 dientes de ajo cortados en láminas finas
  • 150 g de cebada perlada
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 4 cucharadas soperas de vinagre balsámico blanco
  • 3 cucharadas soperas de cilantro picado grueso
  • 1 cucharada sopera de pipas de calabaza ligeramente tostadas
  • 100 g de queso feta desmenuzado

Modo de preparación:

Precalentar el horno a 200 C. Pelar la calabaza y abrirla por la mitad para retirar las semillas y las fibras. Cortarla en trozos grandes, colocarlos en una bandeja de horno, rociarlos con 2 cucharadas soperas de aceite de oliva y salpimentar. dar la vuelta a los trozos con la mano para recubrirlos bien de aceite y hornear entre 20 y 30 minutos; la carne debe quedar muy tierna y ligeramente quemada en algunos sitios. Unos 10 minutos antes de finalizar la cocción, sacar la fuente del horno, espolvorear ajo por encima, echar el resto del aceite de oliva y hornear de nuevo. Mientras tanto, sumergir la cebada en una cazuela con abundante agua. Llevar a ebullición, bajar el fuego y cocer unos 30 minutos. Escurrir, lavar con agua hirviendo escurrir de nuevo, sacudiendo vigorosamente el colador. Presentar la cebada en una ensaladera y aliñar inmediatamente con el aceite de oliva virgen extra, el vinagre, la sal y la pimienta. Espolvorear por encima cilantro y pipas de calabaza, añadir los trocos de calabaza y el queso feta y luego mezclarlo todo con un tenedor. Servir este plato caliente o a temperatura ambiente.

 

©Deirdre Rooney