Toda la vida tomando el café con azúcar y resulta que la mejor forma de acabar con el amargor de esta bebida es a base de sal.

Por muy loco que suene, la ciencia ha respaldado esta última tendencia de los bebedores de café. De esta manera, un estudio de la revista Natura ha demostrado que la mejor forma de acabar con el sabor tan fuerte que deja el café en el paladar es añadiendo sal, y no azúcar, a esta bebida caliente.

El motivo de, aparentemente, conseguir que el café se endulce más con sal que con azúcar está en los iones de sodio de la sal, los cuales suprimen el amargor y, por tanto, mejoran el sabor del café. Eso sí, nunca en exceso, ya que de hacerlo conseguiríamos el efecto que primero se nos viene a la mente: salarlo y volverlo poco apetecible.

Aunque este estudio lleva poco tiempo en circulación y en conocimiento público, lo cierto es que su piedra angular, la base del mismo, proviene de un estudio previo pero con el vino como conejillo de indias. En este anterior experimento también se consiguió el efecto deseado: reducir el sabor tan fuerte de algunos vinos tintos. También, tal y como ya informamos en Tapas  hace unas semanas, este condimento se emplea en el vino para potenciar su sabor sin necesidad de hacerlo más pesado.

¿Cuál será el próximo objetivo de la sal?