Autor de al menos una docena de himnos generacionales, Neil Diamond es uno de los cantantes y compositores de referencia en los 60 y los 70, y tras una particular travesía por el desierto en los 80, se embarcó en la búsqueda de nuevas formas de expresión artística hasta encontrar a sus acompañantes idóneos en los productores Rick Rubin y Don Was. Como consecuencia, en 2008, conseguía por primera vez alzar un álbum al número uno de las listas.

En 2017 el artista hace balance de ese medio siglo de carrera, en el que no ha dejado de ser uno de los cantantes más populares en directo, y que ha dado para vender más de 130 millones de copias de sus más de 40 discos publicados. Lo hace con el lanzamiento de un triple álbum recopilatorio (The 50th Annniversary Collection) y con una gira que llega ahora a Europa en la que repasa buena parte de sus grandes éxitos, que no son pocos. Entre ellos, además, encontramos más de una decena de canciones en las que el artista recurre a comida o bebida –sobre todo vinos– para contar historias tan memorables como las de ‘Red red wine’, ‘Cracklin’ Rosie’, ‘Rosemary’s wine’ y ‘Crunchy Granola’, o las divertidas ‘Porcupine pie’ y ‘Soggy pretzels’. Mención aparte merece la exquisita ‘Brooklyn road’, y la evocación de la infancia que realiza a partir del momento de unión que suponía la cena familiar.