Somos muchos los españoles que, con total seguridad, recurrimos a cosas muy repetitivas (y bastante aburridas, todo sea dicho…) a la hora del desayuno, la comida o la cena. Y si no, que se lo digan a esos desesperados padres que tantas veces navegan por las redes en busca de nuevas recetas que entretengan a sus retoños. ¿Quién no ha escuchado nunca decir en su casa aquello de «es que ya no se qué hacer de comer para que estéis contentos»? Y si a esto le sumamos, además, la falta de tiempo que todos solemos tener en nuestro día a día, parece bastante obvia la falta de creatividad en la cocina.

Pues bien, para todo aquel que se sienta identificado leyendo estas líneas, tenemos buenas noticias: los panecillos, los bollitos y las tostadas de pan de molde tienen desde hace poco un nuevo compañero (que en realidad nada tiene que ver con los anteriores) que complementa y salva cualquier tipo de encuentro sobre la mesa. Hablamos de los nuevos Bimbo Bagels, esos deliciosos panecillos en forma de rosquilla (originarios de la tradición judía ashkenazi de Polonia hace cuatro siglos) que se pueden disfrutar cómodamente en todas nuestros festines y, encima, se adaptan a nuestro ajetreado ritmo de vida.

Crujientes por fuera, tiernos por dentro

Estos panecillos ya eran un alimento básico de la dieta de los polacos en el siglo XVII, pero fue con las olas migratorias del siglo XX cuando llegaron a Estados Unidos y, en concreto, a la ciudad de Nueva York. Sea como fuere, ya son parte de la despensa mundial. Y a partir de ahora, gracias a Bimbo, también recurrentes: son una base idónea para cualquier receta.

Con el objetivo de ampliar su gama de productos y de continuar innovando en el sector de la alimentación, la multinacional ha lanzado dos tipos: uno clásico y otro con semillas de sésamo, amapola y lino. Ambos sobresalen por ser tiernos, como el pan de molde, y crujientes y sabrosos, como el de panadería. Y nacen, como decíamos, para simplificarnos la vida, ya que resultan perfectos para acompañar comidas informales, cenas prácticas o deliciosos desayunos.

Además, combinan a la perfección tanto con dulce como con salado (como tostada o como sándwich). ¿Que qué mas? Admiten múltiples rellenos: un poco de queso fresco, una buena loncha de salmón ahumado o, a primera hora del día, una jalea de grosella. Eso por poner solo unos ejemplos. ¿Otra de sus ventajas? Que no hace falta ser un experto de los fogones para que resulten apetecibles, porque solo hay que pasarlos por la tostadora durante unos dos minutos aproximadamente.

En definitiva, un producto único (se presenta en un envase de 4 unidades ya rebanadas) que nada tiene que ver con el pan de molde ni con el de hamburguesa. Su textura y sabor son diferentes, algo que lo convierte en la opción ideal para huir de la rutina y variar cada día el carácter de nuestros banquetes. Para empezar, continuar o terminar el día con otra cara… y desconectar y disfrutar de momentos únicos en casa.

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