Tras triunfar en los bajos del Mercado de Antón Martín, Buns and Bones ataca de nuevo con su segundo local en la calle San Bernardo.

El que se convirtiera en unos de los templos por antonomasia del célebre bocado tawianés bao bun ha decidido expandir sus dominios y se ha instalado a muy poquitos metros de la Gran Vía con una propuesta de comida callejera y carnes a la parrilla mucho más atrevida y un local más grande y una zona privada con barra de coctelería incluida para eventos y fiestas.

Cuando el empresario Marco Martínez y Juan Carlos Henche decidió rendirle un homenaje al característico pan relleno de ingredientes de primerísima calidad com, no sabía la locura que desataría el concepto en España. Hasta que abrió su primer espacio. En él, una larga lista de baos aterrizaban para conquistar al paladar español con creaciones que ahora se amplían a través de recetas como el poke, el tonkatsu de solomillo de cerdo ibérico rebozado en tempura casera, ensalada de col, albahaca y salsa tonkatsu, o el Hot Dog, una versión del perrito caliente acompañada de un huevito de codorniz, cebolla roja y pimiento verde entre otros.

En lo que se refiere a novedades, son tres platos los que se añaden a la lista ‘Ni Buns ni Bones’: tempura de verduras ácidas, dulces y picantes con salmorejo cordobés, el pulpo a la brasa o los rollitos de Hanoi vegetales.

Pero aquí no acaba la cosa, no. Para esta apertura los vegetarianos también tienen su hueco con casi una decena de platos. Aunque las carnes son las grandes estrellas de la carta, todo hay que decirlo. No dejes de pedir el churrascazo, se macera durante casi 20 horas y posteriormente se dora a la brasa de carbón vegetal y sarmiento. Ni tampoco las costillas barbacoa. Una delicia. Y para rematar la jugada, nada como un buen bocado dulce con el que despedirse a través de los postres de la casa como la piña colada sin alcohol o el morse de té verde.