El saber hacer de la empresa Arturo Sánchez se remonta a 1917, así que celebremos antes que nadie su centenario con un bocado del rey de la casa.

Largas montaneras para su engorde a base de bellota, vida en libertad por la dehesa, desarrollo pausado… Así es el cerdo ibérico criado por la empresa Arturo Sánchez en sus tierras, localizadas en la sierra norte de Sevilla y sur de Extremadura. Desde allí, el animal viaja hasta Guijuelo a una edad media de 18 meses que, en el caso de los ibéricos puro 100%, supera los 21 y alcanza curaciones superiores a los 40 meses en secaderos y bodegas naturales. No hay más secreto en esta joya de la gastronomía, o quizá sí: el esfuerzo de los dos Arturo Sánchez, padre e hijo, por mantener el trabajo artesano que hizo grande la labor de sus antepasados con el seguimiento de los productos de principio a fin mediante sistemas de trazabilidad que permiten mantener el mismo nivel en cada pieza y, cómo no, con el compromiso con el cliente. Son muchos los cocineros que confían en esta casa, como Mario Sandoval (Coque), Paco Pérez (Miramar, Enoteca) y Juanjo López (La Tasquita de Enfrente, El Porrón Canalla), pero ellos son solo la punta de lanza de un consumidor fiel que, como se suele decir, sabe lo que es bueno (arturosanchez.com).