Reabre sus puertas la mítica cervecería de Correos. En pleno Paisaje de la Luz, el Grupo Barbillón, de los hermanos Sánchez de Amo, y el empresario Nacho Horcajada traen a Madrid: Bareto, la neotaberna que tienes que probar este fin de semana en el madrileño barrio de Salamanca. Vuelve la vida de tasca a la capital.

Bareto surge con la intención de recuperar las tabernas y barras clásicas madrileñas. La tasca que se convierte en refugio donde tomar cañas bien tiradas con tapas, un vermú de aperitivo entre amigos o simplemente el bar que acabar cerrando porque te han «liado» -aunque sabemos que no todo ha sido cosa de otros-.

Esta neotaberna es el nuevo concepto de orígenes castizos -más madrileños que El Madrileño– en el que no hay normas ni reglas. Está situado en el 55 de la callé Alcalá y supone el desembarco del Grupo Barbillón en Madrid centro. Los hermanos Kike y Curro Sánchez del Amo son artífices del grupo hostelero ya consolidado en: Aravaca (Barbillón Oyster Bar), Majadahonda (Panorama Oyster Bar) y Boadilla del Monte (Tinglado Oyster Bar). El hostelero Nacho Horcajada se ha sumado a su know how en proyectos como Barra y Mantel, Bar Carallo y Nómada.

Las patatas bravas de Bareto.

El local de Bareto está junto a la Cibeles, en frente del Palacio de Correos y en pleno Paisaje de la Luz, recientemente catalogado como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Establecimiento que hasta los 80 ocupó la Cervecería Correos, un emblema de Madrid por el que pasarían personalidades como un jovencísimo Miguel Hernández y otros poetas de la generación del 27 como Alberti o Lorca. El lugar de tertulia que se convirtió en la extensión del café Lion.

Jaleo y barra

Todos los días del año a todas horas podrás disfrutar de la esencia de las barras madrileñas más castizas. Bareto (Madrid) abre de 9 de la mañana a dos de la madrugada y es el punto de encuentro perfecto para desayunar -ese pincho de tortilla que te hace ojitos desde su bandeja-, tomar el aperitivo y lo que se tercie, merendar, cenar… Y en definitiva hacer todas las comidas y bebidas que quieras bien acodado en su barra.

De hecho, si el 70% de nuestro planeta es agua el 70% de Bareto es barra. Indispensable en este ecosistema gastro. El local además cuenta con una terraza de capricho dotada de vegetación y tarima de madera, sus mesas altas y bajas, distribuidas estratégicamente, permiten tener la mejor vista, a la derecha la Puerta de Alcalá, a la izquierda Cibeles, Casa América y Banco de España. Con la caída de la noche, la terraza se ilumina y se llena de la magia de Madrid. La decoración está firmada por la interiorista Alejandra Pombo y en la concepción del espacio ha buscado una vuelta al origen y a las cosas prácticas.

Bocata de chipirones a la andaluza. Bareto, Madrid.

La cocina de Bareto es sencilla, sin pretensiones. Los platos estrella son los torreznos, las patatas bravas receta de Madrid, el montado de calamares y el de ternera asada, los flamenquines y el matrimonio de anchoa y boquerón. También hay plato del día que cambiará con la temporada, de los 40 grados del verano al plato de cuchara para calentar a los parroquianos en el invierno.

Como reza el manifiesto en el que se han apoyado sus artífices: «nosotros no lo hemos inventado, ya existía. De hecho, probablemente te suene de algo, o quizá de nada. ¿Pero, qué más da? Anda, haznos un favor, pídete algo y disfruta».

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