Son muchos los años que esta empresa olivarera lleva procediendo de la misma manera en la recolección de olivas para la elaboración de su productos estrella, y también son muchos años los que lleva Bañón produciendo un excelente aceite de oliva virgen extra.

De Bañón hemos aprendido muchas cosas, ¿una de ellas? Que el primer día de cosecha es fundamental para marcar el devenir de la oliva y, por ende, de su posterior conversión en aceite.

Por eso, este año hemos ido hasta Jaén, a la Finca de Las Irijuelas, Úbeda, para ser testigos de la recolección de la oliva que hace la empresa olivarera Aceites Bañón; un trabajo nocturno que se alarga hasta las siete de la mañana y que tiene como objetivo poner en el mercado más de un millón de kilos de aceite, de los cuales un 80% se destina a venta a granel y un 20% a su venta en envase, con un 10% dirigido a la venta internacional.

Una producción que comenzó a dar frutos esa misma noche, ya que tras la recogida de la oliva, se llevó a cabo el traslado de la cosecha a la almazara para comenzar la elaboración del aceite: un producto que llegó fresco, a baja temperatura para un producto puro y natural.

Más de dos siglos de historia olivarera para la perfección de un aceite aromático, de variedad picual, ideal para aliños y consumo en crudo y un elemento indispensable en la dieta mediterránea de la que España es embajadora de pleno derecho.