Terraza, palillos, música y cocktails: hoy damos la bienvenida al verano en Zen Asian Supper Club, un asiático clandestino inspirado en los mejores clubs de Londres y Nueva York que está ubicado en pleno barrio de Salamanca, en la calle Velázquez, 128 (Madrid). Con un ambiente cosmopolita y joven, este establecimiento ofrece platillos de la cocina china, japonesa y tailandesa. Tras su modesta fachada y neón, alberga un imponente espacio que te seducirá por su iluminación, sofisticada decoración, DJ y patio interior.

Se trata de uno de los diez establecimientos que el empresario Roger Chen ya ha abierto en la capital. Todos ellos apuestan por un ambiente elegante, servicio impecable y cocina de calidad. Pero el que nos atañe está más enfocado al disfrute juvenil. Un concepto que busca borrar los límites entre el día y la noche y la comida y la bebida.

Su envite culinario

Su propuesta gastronómica es variada y asequible, con un ticket medio que ronda los 35 euros por persona. La carta mezcla Japón, China y el Sudeste asiático con mucho sabor. En esta ocasión, comenzamos a hincar los palillos con el tartar de atún y caviar tobiko. Fresco, ligero y sin exceso de aderezos que hoy en día sirven para enmascarar la calidad.

El apartado de dim sums es un must para todo aquel que visite un local del grupo Zen. Para atrevidos y en busca de fuego (que luego da juego…) recomendamos los Spicy Sichuan dumplings. Un bocado jugoso y picante.

Seguimos por el apartado de nigiris. Si vais, pedid el de huevo de codorniz y trufa o el de foie y frutas del bosque. Una explosión en boca, una danza en el paladar.

Llegado este punto del festín, nos aconsejaron probar su apartado “de la tierra”. Nos decantamos por el solomillo de ternera con salsa de brócoli y ostras. La carne, en su punto, tierna y acompañada de sabrosas verduras y tirabeques.

La especialidad de la casa es el pato crujiente estilo Sichuán. Además, ofrecen arroces y noodles, platos del mar (bogavante tempurizado con pimienta de Sichuán, langostinos al curry rojo, bacalao fresco al vapor con jengibre y chili…) y del cielo (pollo al curry verde, pollo al limón, pato a la naranja, etc.). Como decíamos, ofrecen una gran variedad.

Todo lo anterior se puede y debe marinar con uno de sus cocktails. Entre ellos sobresalen el Zen Love Poisson (vodka, sake, lima y Grand Marnier), el Saketini (versión del Martini con toques asiáticos, a base de ginebra japonesa y sake) o el Dragon Sunrise. Su carta de vinos es extensa y con una gran selección.

El ambiente merece una mención especial. El lounge, en la parte de arriba, es la parte más animada, donde se posiciona el DJ. Aquí se cena, por tanto, al ritmo de funky, deep house, lounge o chillout. En la misma sala se encuentran dos barras: una de sushi y otra de cocktails, donde elaboran sus respectivas obras de arte en directo. El espacio está decorado con vigas centenarias, celosías y antiguas cortinas pintadas a mano y traídas desde China. En la misma planta, detrás de las cristaleras, descubrirás la terraza. Un rincón especial para las largas noches de verano en Madrid. Protegida del calor y ruido urbano, es un oasis muy zen.

Si algo está asegurado en Zen Asian Supper Club es la diversión y el disfrute. Es verdad que en Madrid hay un gran repertorio de restaurantes asiáticos, pero es complicado encontrar uno en el que la diversión, la música y el ambiente importen tanto como la propuesta culinaria. Más complicado aún, que sea a un precio asequible. Hoy hablamos, y nunca mejor dicho, de ¡un lujo asiático!

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