Con la llegada de la primavera y el buen tiempo, los restaurantes comienzan a  florecer a través de sus terrazas. Encienden las bombillitas, abres las cristaleras y empiezan a llegar los fanáticos del ambiente callejero. Algo que lleva ocurriendo desde hace unas semana en Albertina, un restaurante que abrió sus puertas en enero de este año como un espacio gastronómico multidisciplinar que pretende convertirse en un lugar de referencia en Madrid.

Ubicado en el número 43 de la Avenida Alberto Alcocer, el restaurante se presenta como un espacio vanguardista que ofrece una cocina tradicional y de esencia clásica basada en productos de mercado que se transforman en recetas “de siempre” entre las que destacan las míticas croquetas, la ensaladilla rusa o el jamón ibérico de bellota. En cuanto a los platos principales el chuletón de buey o vaca vieja se llevan la palma, pero también es imprescindible dejarse seducir por sus arroces, en especial el caldoso con bogavante.

Al frente de los fogones, Antonio Muro –ha trabajado en restaurante como Viridiana, Trasgu o Zalacaín- y Mariano Thomé-Casa Andrés y Sagardi, entre otros-.

Decorado por el estudio de Sonia Reixach, cuando uno entra en Albertina se encuentra con una cava acristalada que revela la importancia que se le da al vino y al Jerez gracias al nuevo Sherry Bar. La barra que se sitúa más al fondo actúa como colmado durante el día así como zona para el desayuno y aperitivo y, además, coctelería. Ya en la zona de la sala, el ambiente cambia otorgando al comensal emplatados y terminaciones que elevan la experiencia gastronómica.

Un nuevo espacio que pronto renovará su carta con propuestas para saborear, de forma más fresquita y desenfadada, la nueva estación.