¿Es lo más ético disponer de máquinas cargadas de alimentos procesados y azúcares en los hospitales? ¿No es su prioridad atender la salud de la población y, por tanto, no perjudicarla?

Esto es lo que defiende la Asociación de Residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública (ARES) y su campaña para acabar con los productos ultraprocesados y poco saludables que se venden en estos centros sanitarios. Estas máquinas están repletas de productos insanos, bebidas azucaradas y bollería industrial que contribuyen al aumento de la obesidad, lo opuesto a lo que deberían apoyar los centros de salud.

Esta iniciativa propone evaluar los productos que se venden en las máquinas expendedoras y reemplazar aquellos que sean pocos saludables por otras opciones más beneficiosas nutricionalmente, contribuyendo así a una mejor alimentación de la población. Además, esta campaña ya ha sido respaldada por multitud de organismos sanitarios que pretenden hacerla llegar hasta las consejerías de sanidad de toda España.