Según se recoge en nuestro DRAE, la expresión “de toda la vida” hace referencia a todo aquello “de gran antigüedad o fiel a la tradición o costumbre”. Pero por suerte o por desgracia, muchos son ya los indicios que apuntan a que estamos asistiendo a la abrupta extinción de muchas realidades cotidianas de los que estuvieron aquí antes que nosotros. El trepidante ritmo de la tecnología y de la mercantilización de la vida cotidiana han llevado a una revisión de la forma en la que lo hacemos todo, a una poda. Pero ciertas cosas no deberían acabarse nunca. Especialmente aquellas que pertenecen al tiempo en el que el ser humano estaba más cerca de su tierra y sus mares.

La frenética vida moderna ha traído los supermercados, una copia industrializada de los pasillos y puestos (ahora diríamos estands) de los mercados de abastos tradicionales. Pero antes de que llegaran las grandes cadenas de supermercados, existían -ahora solo subsisten- esos mercados de abastos, que fueron abiertos en nuestro país hace más de un siglo para llenar nuestras barrigas lo más saludable y delicioso que ofrecía la naturaleza. Esos productos, todos lo sabemos, huelen, saben y suenan de forma inimitable.

Por y para esos sonidos de toda la vida hemos querido hacer un vídeo muy sensorial, que nos recuerde cómo debe sonar lo bueno, antes de que todo se convierta en un abrir latas de aluminio y calentar platos precocinados en envases de plástico para microondas.

En Madrid no son pocos los mercados de abastos que sobreviven. Desde hace unos años, varios planes municipal han querido lavarles la cara a través de la convocatoria de subvenciones, e invertir varios millones para modernizar sus instalaciones, mejorar las fachadas, y crear planes para los establecimientos que albergan, en un momento en el que muchos de ellos comenzaron a cerrar la persiana de forma permanente.

Desde Tapas hemos querido rendir homenaje a esos lugares entrañables que durante largas décadas han servido tanto de recintos de socialización (no es baladí, uno de los carniceros del Mercado de Chamartín decía hacer la labor de psicólogo a la vez que de empresario y vendedor), como de adquisición de productos frescos: de pescados que todavía chorrean océano, de verduras y frutas recién arrancadas del campo. El homenaje también lo es para esas personas maravillosas que los guardan en la fase final del proceso.

Nos hemos llevado la cámara y los micrófonos a tres de ellos.

No los olvides.

Mercado de Chamartín:

  • Carnicería Luis y Antonio
  • Carnicería Santiago Martín
  • Risto-shop Pasta Mito

Mercado Maravillas:

  • Frutería Hermanos Mane
  • Carnicerías Martín Sánchez

Mercado Antón Martín:

  • Benito Aperitivo & Kitchen
  • Pescaderia La Bilbaína
  • Casquería Luis
  • Mercado Tragantúa
  • 
Huevería Ovejero Pollería
  • 
Cuchillería Álvarez
  • Carnicería Ismael
  • Variantes y bollería Juanjo
  • 
Frutas Fernando
  • Carnicería M. Lopez
  • La Trastienda de Espronceda