En la Era de Instagram y Snapchat, tener un restaurante fotogénico es mucho más importante que cualquier otra cosa. Esta es la esencia y la labor de un diseñador o estilista de restaurantes. Pero, ¿cómo se traslada desde la inspiración a la realidad? La estilista de restaurantes Kate Rohrer de Rohe Creative nos da algunas de sus claves.

Roher se enamoró del diseño de restaurantes cuando trabajaba de camarera en The Continental, un restaurante de Filadelfia conocido por su alto concepto de construcción inmersiva. “Lo que no entendí del todo entonces es que haya tantos componentes que contribuyen al diseño”, explica. “Lo que más me gusta de mi profesión, y de mi rol en particular, es poder participar no sólo en lo que traemos a la mesa sino también en ser parte de una imagen mucho más amplia. Consultamos sobre todos los aspectos del restaurante, desde la concepción hasta la finalización. Trabajamos con la arquitectura, la ingeniería, la marca, los propietarios, los cocineros, los contratistas, los tapiceros… y hasta tenemos en cuenta las bandas sonoras”, comenta Roher.

El diseño se trata más de un sentimiento que de un aspecto específico. Mientras los diseñadores de restaurantes usan fotos para inspirarse, una de las herramientas favoritas de Rohrer es darse un paseo con el cliente. Las representaciones visuales creadas con AutoCAD o Photoshop crean diseños que pueden ayudar a hacerse una idea ‘casi perfecta’ de como será el resultado final. “Emitimos nuestros dibujos junto con los muebles, los acabados y las especificaciones técnicas del equipo. Cada acabado, mueble, tela, luz, arte, marco y cojín recibe un número de artículo para que esté todo perfectamente documentado”, explica la diseñadora.