Hay paisajes que hablan, que cuentan historias sobre la tradición, la cultura y la esencia de un territorio. Eso es lo que ocurre con Martín Códax O Barroso, que fija su mirada en un rincón excepcional de O Salnés, una tierra tradicionalmente asociada al granito. Este albariño rompe moldes al nacer de cepas que hunden sus raíces en suelos arcillosos, los mismos que durante siglos moldearon la arquitectura popular de la comarca a través de sus tejeras. Por eso este vino contemporáneo es un homenaje líquido a la memoria de un territorio, donde la artesanía y la cultura gastronómica se fusionan para demostrar que la identidad gallega sabe a barro, historia y vanguardia, pero rompiendo con la imagen más clásica de la variedad.

Tras una fermentación pausada en barricas de gres de arcilla de 300 litros –material mineral que protege la pureza de la fruta–, el vino descansa tres años afinándose en botella. Y es que llevar este paisaje a la copa exige paciencia y un respeto absoluto por el origen. El resultado es pura elegancia y frescura atlántica; un viaje sensorial que arranca en nariz con notas minerales, pomelo y manzana madura, para terminar de desarrollarse en boca con una textura cremosa, envolvente y de sutil mineralidad. Martín Códax O Barroso se convierte así en un blanco sofisticado y con una amplitud sorprendente, pensado para disfrutarse sin prisas alrededor de una buena mesa en la que no falte el pescado a la brasa, el marisco, las carnes blancas o los quesos curados.