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Los sobres de kétchup y mayonesa tienen los días contados

A partir del 12 de agosto se baneará de manera progresiva el uso de este tipo de envases monouso.

La nueva regulación europea está surtiendo efecto. Nos encontramos ante el principio del fin de los sobres de kétchup y mayonesa en los bares y restaurantes de todo el mundo. Así lo ha dictado el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases con una normativa que transformará progresivamente la manera de consumir y servir alimentos y bebidas, en pos del medioambiente.

Los pequeños sobres de salsas y condimentos dejarán de existir dentro de muy poco, cumpliendo el presagio que haría la institución el año pasado. El objetivo es que desde agosto de 2026 hasta el 2040 hayan ido desaparecido poco a poco los envases de plástico monouso, según el Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR).

Esta ambiciosa normativa, que sustituye el marco europeo de 1994, se aplica con la intención de disminuir la cantidad de residuos, impulsar la reutilización y mejorar la reciclabilidad de los envases. Entre sus metas está que los envases cumplan los nuevos criterios de reciclabilidad a partir de 2030 y reducir progresivamente los residuos generados.

Los PFAS

La eliminación de los PFAS será el primer paso a seguir. La medida inicial que entrará en vigor este 12 de agosto, afectará directamente a estas sustancias conocidas como ‘químicos eternos’, utilizados para aportar resistencia al agua o la grasa a determinados materiales. El reglamento establece límites a su presencia en envases destinados a entrar en contacto con alimentos.

Los envases que ya se hubieran introducido en el mercado antes de esta fecha podrán seguir comercializándose, mientras que los nuevos deberán ajustarse a los límites establecidos por la normativa.

¿Cuándo desaparecerán los sobres?

La fecha clave será el 1 de enero de 2030. A partir de entonces, determinados envases de plástico de un solo uso destinados a porciones individuales de condimentos, salsas, azúcar o leche para el café no podrán utilizarse en bares, restaurantes, cafeterías y hoteles cuando estén destinados al consumo dentro del establecimiento.

Eso no significa que las monodosis vayan a desaparecer de los supermercados. Los formatos destinados al consumo doméstico quedan fuera de esta prohibición, por lo que los sobres podrán seguir vendiéndose para su uso en casa. Sin embargo, la intención de Bruselas es ir sustituyendo progresivamente estas monodosis por dispensadores rellenables, recipientes reutilizables, sistemas de recarga, formatos a granel o envases retornables.

Aunque el reglamento comienza a aplicarse ahora, los cambios más visibles llegarán poco a poco. Desde febrero de 2027, los establecimientos que ofrezcan comida o bebida para llevar deberán permitir que el cliente utilice su propio recipiente, sin penalizaciones económicas.

Un año después, en febrero de 2028, deberán ofrecer también alternativas en envases reutilizables. Será entonces cuando los sistemas de devolución, limpieza y puesta en circulación de estos recipientes empiecen a ganar protagonismo.

En 2030 llegarán las restricciones finales: entre ellas, determinadas limitaciones a los envases de plástico para frutas y verduras, a los anillos utilizados para agrupar bebidas y a algunos envases de un solo uso de los hoteles, como las pequeñas botellas de champú y gel. La cuenta atrás ya ha comenzado.