La 68ª edición de los premios Grammy pasarán a la historia por el fuerte tinte político que marcó la narrativa de la gala. Entre pines, discursos y reivindicaciones, la ceremonia se convirtió en una plataforma de denuncia colectiva bajo el mensaje de “ICE OUT”. Haciendo alusión a la situación denigrante que están experimentando las personas migrantes en EEUU, las estrellas se unieron para aprovechar su altavoz y darle profundidad a una ceremonia centrada en el séptimo arte.
Anoche 1 de febrero desde el Crypto.com Arena de Los Ángeles también se celebró la música, reconociéndose el talento de músicos como Bad Bunny, Kendrick Lamar u Olivia Dean, entre otros muchos premiados que también formaron parte de la revolución.
Si hablamos desde un ámbito más superficial, hubo otros elementos como los looks y la comida que también formaron parte de la experiencia. Para la edición de este año, Levy Restaurants se encargó de diseñar un menú especial en colaboración con el recinto propiedad de AEG.
La propuesta estuvo basada en platos pequeños y/o snacks creados que poder comer de manera fácil y práctica. Según MoneyControl, las influencias latinoamericanas estuvieron presentes en aperitivos como unas nueces de maíz espolvoreadas con Tajín, unas palomitas de maíz con sal y lima, mango seco con chile o unos Doritos Chile Limón Dinamita.
También se sirvió una tabla de mole verde, rojo y negro, y otra de productos como la longaniza, el chicharrón vegetariano y la panceta de cerdo, junto a bocados como unas chips de plátano, remolacha blanca asada con ajo o un escabeche de frutas.
Tras la ceremonia, el banquete siguió brindando a los asistentes bocaditos sofisticados de pollo Manhattan, papas fritas Dirty Martini, cannoli de salmón ahumado y raviolis de guisantes dulces con mousse de carbonara. También se sirvieron cócteles exclusivos como el Wild Flower, el Chocolate and Orange Manhattan y el GRAMMY 68, además de champán y bebidas temáticas.
Lo más excéntrico y bizarro del menú fue la gran escultura de queso que levantó Sarah Kauffmann, consistente en un bloque de 272 kg de queso de Nuevo México creada para esculpirse en forma de teclas de piano, trompetas y otros elementos musicales, según Billboard.