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La cocina, la vocación a gritos de Brooklyn Beckham

Antes de elegir bandos en esta controversia mediática familiar, el mayor de los Beckham ya era un pichichi en la cocina.

Gtres

Mucho se ha hablado esta pasada semana de la controversia Beckham. Al fin y al cabo, ni la familia más glamurosa se salva de tener problemas familiares. Sin meternos mucho en el asunto, la única conclusión clara que tenemos es que el hijo mayor del matrimonio del ex jugador de fútbol y de la que fue Posh en las Spice Girls, Brooklyn Beckham (Londres, Reino Unido, 26 años), se ha desentendido bastante de su apellido y de lo que este conlleva. Hecho que le conlleva a seguir su propio camino y cocinarse sus propias hazañas, literalmente.

Sin embargo, Brooklyn ya tenía claro su destino antes de que tuviera que decantarse por el team Victoria Beckham o Nicola Peltz en este malentendido mediático. Y ese rumbo interior ha ido guiando todas sus señales, a lo largo de su vida, hacia una estancia muy concreta de la casa: la cocina.

Toma de contacto con los fogones

Brooklyn Beckham siempre se ha definido como un massive foodie. La comida siempre ha sido un aspecto fundamental en su vida, pero no desde el lujo -como todos estáis pensando-, sino desde lo cotidiano: sus primeros platos los cocinó con su niñera Peggy y muchas de sus mejores memorias tienen que ver con salir a comer con su padre, probar sabores nuevos y convertir la mesa en un pequeño ritual familiar.

Italia fue clave para terminar de darle forma a esta pasión. A la que vivió en Milán, tomó su primera clase formal de cocina cuando era niño y aprendió algo que hoy sigue defendiendo: cocinar sin prisas. Para Brooklyn, dejar una boloñesa cinco horas al fuego no es exagerar, es respetar el proceso. De ahí nace también su idea de la cocina como un acto para compartir, la misma que hoy revive en Los Ángeles con sus slow Sundays (comidas largas), su esposa Nicola Peltz, sus perros y una despensa que parece más bien un santuario de la pasta, con cajas y cajas de espagueti y otras formas italianas.

Con una comunidad ya atenta a sus regates en la cocina y tras años jugando con recetas en casa, el salto profesional fue casi inevitable. Aunque de adolescente probó suerte en la moda y la fotografía -legando a aparecer en revistas como Vogue-, la cocina se volvió protagonista en su vida vocacional y profesional. No fue hasta la pandemia cuando decidió lanzar Cookin’ With Brooklyn, una serie digital en la que publicaba vídeos de recetas y trucos en su papel como pichichi de sartenes y salsas.

A partir de este momento, todo empezó a encajar. Cloud23, su línea de salsas picantes orgánicas, nació tras cuatro años de pruebas y se lanzó en 2024 con una idea muy clara, la de crear una serie de salsas de condimentos limpios, con ingredientes reales, sin transgénicos, kosher y con un diseño que rompiera con el típico estereotipo del picante. Botellas que lucen como perfumes de lujo con nombres con personalidad como Sweet Jalapeño y Hot Habanero.

También creó WESAKE, su marca de sake, y se metió en colaboraciones gastronómicas como un restaurante temporal con Uber Eats, donde se atrevió con platos como pollo tikka masala y dumplings de cerdo.

En resumen, su pasión por la cocina no fue para nada un giro inesperado de los acontecimiento -como ha sido esta controversia entre su familia y sus esposa- sino una evolución sana y natural de un propósito interior que lleva años cocinándose.

Sus últimas recetas

En su Instagram, Brooklyn no deja de compartir platos que van desde recetas simples y fáciles de hacer hasta platos de los más sofisticados. Entre sus últimas publicaciones aparecen una parmesana de pollo jugosa, unos mac and cheese de langosta, una shepherd’s pie bien casera y una sopa francesa de cebolla. Un repertorio bastante variado que demuestra que no hay receta que se le resista. ¡Qué aproveche!