Ambos consejeros han participado en la sesión de este órgano de planificación y coordinación, en la que el Gobierno de Aragón ha vuelto a poner sobre la mesa las aportaciones realizadas desde el Ejecutivo autonómico a los Documentos Iniciales del proceso de Planificación Hidrológica y que han sido incluidas en el Esquema de Temas Importantes del Plan del Ebro: la culminación de las obras comprometidas en el Pacto del Agua, el incremento de las dotaciones de regadíos y la ampliación de la capacidad de regulación como elementos clave para garantizar la seguridad hídrica de la comunidad autónoma.
Durante el encuentro, en el que han participado también el director de Instituto Aragonés del Agua, Luis Estaún, y el director general de Desarrollo Rural, José Manuel Cruz, se ha subrayado que la situación hidrológica actual refuerza la vigencia de estas reivindicaciones.
El último informe del Plan Especial de Sequía de la Demarcación del Ebro, con datos a 31 de diciembre de 2025, constata precipitaciones por debajo de la media en amplias zonas de la cuenca y la persistencia de escenarios de sequía prolongada en varias unidades territoriales, entre ellas Gállego-Cinca, Aragón y Arba, Guadalope, Segre o Bajo Ebro, algunas de ellas encadenando ya varios meses consecutivos en esta situación.
EMBALSES PENDIENTES
En este contexto, el Gobierno de Aragón ha insistido en la necesidad de avanzar sin más demoras en actuaciones como los embalses de Almudévar, Mularroya y Montearagón, el recrecimiento de Yesa y las obras previstas en el Matarraña, recogidas en el Pacto del Agua aprobado por unanimidad en las Cortes de Aragón en 1992.
Estas infraestructuras permitirían mejorar la regulación en un escenario de creciente irregularidad climática y mayor frecuencia de episodios de sequía, como refleja el propio informe, que sitúa la aportación prevista para los próximos meses por debajo de la media histórica.
«Ante un escenario de sequía prolongada como el que reflejan los indicadores actuales, resulta incoherente cerrar la puerta a estudiar y justificar técnicamente nuevas regulaciones o a culminar de forma decidida las ya comprometidas», ha indicado Blasco.
Asimismo, se ha puesto el acento en la planificación del próximo ciclo hidrológico, reclamando que no se renuncie a incrementar la capacidad de regulación ni a explorar alternativas en sistemas como el Gállego-Cinca para aprovechar recursos actualmente no asignados y reforzar aquellos ámbitos con déficits estructurales.
Por su parte, el consejero de Agricultura Javier Rincón ha insistido en que la reducción en las dotaciones de agua para regadíos de entre un 12% y un 15% planteada por el Gobierno central supondría «cambiar las reglas a mitad de juego» y generaría «una incertidumbre inasumible» para los agricultores aragoneses.
«Las comunidades de regantes han realizado fuertes inversiones en modernización y eficiencia hídrica basándose en un marco estable, y alteraciones de ese tipo pondrían en riesgo su planificación y el aprovechamiento de unas infraestructuras que han requerido décadas de esfuerzo», ha insistido Rincón.