Allégorie da un paso más en su manera de entender la hospitalidad con la apertura de su nuevo Salón; un espacio situado en la entrada del restaurante, en la planta baja, concebido como un lugar elegante, acogedor y sereno donde el tiempo se dilata alrededor de una copa bien servida y una propuesta gastronómica pensada para compartir.
El Salón nace como un refugio urbano con capacidad para 30 personas; un espacio de atmósfera tranquila en el que sentarse en mesas bajas o en la barra para disfrutar de cócteles, vinos, champagne y destilados seleccionados con el mismo criterio que define la identidad del restaurante; pensado tanto para el aperitivo como para alargar la sobremesa sin prisa.
La carta líquida propone una coctelería precisa y sugerente, con combinaciones que reinterpretan grandes clásicos como el Chartreuse Sour o el Spritz Saint-Germain; junto a una amplia selección de alcoholes y una cuidada oferta de champagne por copa o por botella, que refuerza el carácter francés de la casa.



El Salón se concibe también como un espacio flexible y natural donde los planes fluyen; empezar con un picoteo antes de pasar al comedor, reservar mesa para cenar después del aperitivo o terminar la velada con una copa tras la cena; sin protocolos rígidos ni tiempos impuestos.
La propuesta gastronómica acompaña con intención y elegancia; quesos franceses de distintas regiones, ostras de Marennes-Oléron o caviar de la zona de Burdeos conviven con platos creados por el chef Romain Lascarides, que traslada al formato bar la exigencia y el producto que definen su cocina.
Entre los bocados imprescindibles destaca el Hambur’gras; una reinterpretación tan sorprendente como adictiva en la que el brioche sustituye al pan, el foie gras toma el lugar de la carne y el magret de pato se convierte en protagonista; un plato pensado para disfrutarse sin solemnidad pero con absoluta precisión.


Para compartir, la carta propone platos que dialogan con la copa y la conversación; gambas con espuma de manzana y vainilla, salmón con puerros quemados, shiso y caviar cítrico o focaccia con mortadela, parmigiana, stracciatella y pistachos; pequeñas elaboraciones diseñadas para el centro de la mesa.
Con este nuevo Salón, Allégorie amplía su experiencia sin perder su esencia; un lujo tranquilo, accesible y profundamente gastronómico donde cada detalle invita a quedarse un poco más y donde el bar se convierte en destino en sí mismo.