Al mismo tiempo se autoriza la convocatoria para el ejercicio de 2025 con una dotación de 40.000 euros, y 5.000 euros por beneficiario, con una financiación del 75 por ciento con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), para mantener la trashumancia a pie y para fomentar el relevo generacional en esta práctica ganadera milenaria, ha detallado la portavoz de la Junta, Elena Manzano, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.
Cabe recordar que la trashumancia, que consiste en trasladar cabañas de ganado desde las zonas con menos pastos y temperaturas más extremas hasta otras zonas con mejores condiciones ambientales, es Bien de Interés Cultural por su repercusión en la economía y el medio ambiente.
Con esta labor se pretende fomentar la implantación de una ganadería de calidad, que cumpla su función productiva y sea respetuosa y protectora de la naturaleza, además de potenciar el desarrollo social y económico de la población rural.
No obstante, la práctica trashumante también supone para los ganaderos la asunción de una serie de gastos diversos derivados del desplazamiento, así como una merma en el rendimiento del ganado, que se pretenden compensar con esta convocatoria.
Este decreto sustituye al anterior sobre la materia, con el fin de adaptarlo a las nuevas directrices comunitarias establecidas como consecuencia de la modificación de la Política Agraria Comunitaria (PAC) en lo relativo a inversiones no productivas en servicios básicos en el medio natural, entre las que se incluyen las ayudas a la trashumancia.
CONSERVACIÓN EMBALSES
Por otro lado, se ha autorizado a la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural a la contratación, mediante licitación, de una asistencia técnica integral para la conservación, mantenimiento, auscultación, vigilancia y apoyo a la explotación de las 13 presas y una balsa gestionadas por la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural, con un presupuesto de 699.336 euros.
Los trabajos objeto del contrato se llevarán a cabo en las presas de Valdesalor, Ayuela, Ahigal, El Gallo, Las Fraguas, Madroñera II y la balsa de El Verdugal, pertenecientes a la Cuenca del Tajo.
También se operará en las de Zalamea de la Serena, Valuengo, Brovales, Piedra Aguda, Arroyocuncos, Arroyomolinos y Rincón de Ballesteros en la demarcación hidrográfica del Guadiana.
Estas superficies de agua embalsada de pequeño volumen y distribuidas por toda la geografía extremeña, tienen una importancia fundamental al constituir el aporte para el riego en las Comunidades de Regantes asociadas a ellas y al abastecimiento de agua para consumo a las localidades cercanas a las mismas.
Por tanto, constituyen un «servicio público esencial», especialmente en periodos de sequía, y deben mantenerse en condiciones óptimas de seguridad estructural y operativa para evitar riesgos derivados de un uso inadecuado o una conservación deficiente de las infraestructuras.