1. Hunda el pollo en un brine o manteca, dependiendo en el nivel de dulzura que se quiera al final. Este paso puede durar una hora o una noche entera.
  2. El material con el que empanas el pollo puede variar mucho: harina y huevo, una mezcla de cerveza, o incluso el uso de cereales para texturas diferentes.
  3. El aceite que se usa para freír el pollo es lo más importante y hay que recordar que los aceites muy finos no sirven en absoluto cuando se está haciendo pollo frito, mejor si se usa aceite de cacahuete, canola o de vegetal.
  4. No es necesario comprarse una freidora . Tan solo necesitas una sartén lo suficientemente profunda para sumergir el pollo en el aceite por completo.
  5. Lo mas importante: se puede freír el pollo entero si se desea. No malgastes la pechuga pensando que no va a quedar jugoso después de cocinarlo. ¡Todas las partes del ave se pueden freír a la perfección!