NOMBRES: SINGAPUR, SINGAPURA, CIUDAD LEÓN.

PAÍS: REPÚBLICA DE SINGAPUR.

IDIOMA: INGLÉS, MALAYO, CHINO Y TAMIL.

HAB.: 5.469.700.

PREFIJO TELEFÓNICO: +65.

CONOCIDO POR: RASCACIELOS, CHILLI CRAB.

Un skyline colosal enfrentado al pimpante Marina Bay Sands para que el turista no sepa qué lado fotografiar ni de qué lado hacerse el ‘selfie’, un Chinatown de cartón piedra, un islote artificial con palmeras (de verdad), la imposibilidad de comer chicle porque está prohibido, la necesidad de comer chilli crab porque está en todas partes, un sinfín de restaurantes de chefs galácticos y una calidad de vida que ni Disneylandia en sus mejores tiempos. Esto es, más o menos, Singapur.

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

El día no podría empezar sino comiendo… un avance de lo que posiblemente no pares de hacer durante todo el viaje. Entre los dulces típicos, aunque lo típico en esta ciudad-estado sea coger tradiciones de aquí y de allá, se encuentran los ‘mooncakes’ chinos, en pleno apogeo cuando llega el Mid Autumn Festival. Son famosos los del Hotel Intercontinental, pero también podrás probar estos dulces y un sinfín más en Maxwell Road Hawker Centre, popular centro de cocina callejera. ¿Un secreto? No dejes de visitar aquí el puesto Tian Tian Chicken Rice, el favorito de Gordon Ramsay (y uno de los nuestros).

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

En el desayuno ya lanzamos un plan fijo aquí: recorrer los ‘hawker centres’, centros de cocina callejera creados ‘ad hoc’ para evitar que hubiera puestos ambulantes con sus consiguientes olores. No olvidemos que estamos en uno de los lugares más limpios del planeta, donde incluso está prohibido mascar chicle para evitar dramas en las aceras. Tampoco fumar resulta fácil, por cierto. Entre los mejores, además del citado, están Chinatown Complex, repleto de pescado fresco, Golden Mile o los alrededores del divertido Mustafa, en Little India. Si tienes sed… pide un cendol (dulcísima ‘horchata’ de coco).

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

Si has aguantado sin comer hasta ahora, te toca cumplir con el souvenir gastronómico por antonomasia: pringarte hasta las pestañas disfrutando de un chilli crab, un cangrejo con salsa de tomate y chile creado por la cocinera cher Yam Tiamnn en 1956 inspirándose en recetas malayas. Convertido ya en plato ofi cial de Singapur, lo encontrarás en todas partes. Son famosos los de No signBoard seafood, aunque los locales dividen su pasión entre estos y los de Jumbo, fácilmente reconocible por sus largas colas. Pero no desesperes porque merece (mucho) la pena. Y no olvides ponerte el babero.

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

Ngiam Tong Boon, bartender del Long Bar, en el mítico hotel Raffl es, a principios del siglo XX, fue el creador del igualmente mítico Singapore Sling, un cóctel preparado con ginebra, licor de cereza, cointreau, granadina, Benedictine, zumo de piña y de limón y angostura. Dulce, sí. Si prefi eres alejarte del souvenir, tras el obligado paseo por este hotel ve a tomar un combinado a 28Hks, del célebre barman Michael callahan, o a Tippling Club. En este querrás quedarte también a cenar, pero de eso hablaremos luego. Sobre todo, porque no resulta fácil conseguir mesa.

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

Aunque habrá quien te diga que debes ir a Marina Bay Sands, donde muchos cocineros de fama planetaria se codean (literal) en la zona Celebrity Chefs Restaurants (Mario Batali, Daniel Boulud y Wolfgang Puck, entre otros), si prefieres saber qué se cuece en el nuevo Singapur, entonces ve a la zona de Tanjong Pagar. Además de Tippling Club, aquí está Burnt Ends, donde el cocinero australiano Dave Pynt despliega todo lo que aprendió sobre el fuego de su maestro, Bittor Arginzoniz, en Etxebarri. No temas pedir más de un ‘pulled pork’ aquí porque será difícil que pruebes otro igual.

24 horas en Singapur: come de todo menos chicle

La primera copa deberías tomarla en el bar ‘clandestino’ que se comunica con The Study, la ‘taberna’ de moda de Jason Atherton (tiene otra especializada en tapas a la vuelta de la esquina que se llama… Esquina). Aparte de que estas
callejuelas, convertidas ya en el barrio ‘hipster’ de Singapur, son de foto, este ‘speakeasy’ lo tiene todo para que entiendas de qué va la noche en una ciudad que, como Nueva York, tampoco duerme demasiado. Termina la noche en el Mandarin Oriental y, al despertar, ve de cabeza primero a la piscina y después al magnífico brunch de Cherry Garden, su restaurante chino.

©Kembeke