NOMBRES: BURDIGALA, LA BELLA DURMIENTE.

PAÍS: FRANCIA.

IDIOMA: FRANCÉS.

HAB.: 241.287.

PREFIJO TELEFÓNICO: +33 5.

CONOCIDO POR: BODEGAS Y VIÑEDOS, CIUDAD DEL VINO, CAPITAL DE AQUITANIA.

“Tome Versalles, añada Amberes, y tendrá Burdeos”, dijo Víctor Hugo boquiabierto el día que estuvo aquí. Lo de llamarla “la pequeña París” se le debió ocurrir a alguien con poca imaginación, porque a esta ciudad no le hace falta compararse con la capital para lucirse. El vino lo llena todo aquí, fluye y compite con ese otro tono, el dorado, que da lustre a las calles al atardecer. 24 horas se quedan cortas para todo lo que hay que patear, comer… y beber. Porque vas a beber pero bien.

©Ilustración kembeke / Agradecimientos: Carmen Grau y Michel Paunero

24 horas en Burdeos: será tu destino y color favorito

Sí, ese solomillo Wellington con cabezas de
ajo al horno de la foto te puede servir como contundente desayuno si eres capaz en el elegante Grand Hôtel Intercontinental, donde el mediático Gordon Ramsay pone cabeza y cara al restaurante Le pressoir d’argent (una estrella Michelin). Desayunar o tomar el brunch en este hotel te servirá para conocer la cara más elegante y pausada de la ciudad. Otra estupenda opción es Le siman Bordeaux, con unas vistas tan impresionantes como su famoso brunch. Más: en La Boulangerie saint Michel no sabrás con qué pan o bollo quedarte. Recuerda, esto es Francia.

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Arrancamos. Pero, de momento, lo hacemos sin descorchar botellas, y eso que verás unas cuantas en La Cité du Vin, un museo en el que lo de museo se queda corto porque se trata,
en efecto, de una ‘ciudad’ de 13.350 m2 que incluyen exposiciones, auditorio, espacios de cata, talleres pedagógicos… En la zona Routes du Vin podrás reservar visitas a los viñedos y cuando entres en la ‘concept store’ La Boutique querrás llevártelo todo. Y sí, aquí también se come (y se bebe): en Le 7 ofrecen cocina de temporada con guiños al recetario de la zona y en Latitude 20, snacks y vinos por copas.

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Le petit Commerce es el nombre de una canción de Boris Vian… y también el de este divertido bistrot en el que el producto manda. Ojo a los pescados y mariscos, que anuncian cada día incluso a voces si hace falta. Le Café Français, abierto desde 1899, te hará entender el concepto de brasserie tradicional y exquisita, en Le Café des arts disfrutarás de buenos quesos, música y ambiente animado y en La Brasserie Bordelaise no sabrás qué vino elegir entre las 700 referencias que ofrecen. Las contundentes recetas del sudoeste francés probablemente hagan que acabes pidiendo más de uno.

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A unos 45 kilómetros de Burdeos se encuentra este pueblo de visita más que obligada. ¿Bodegas imprescindibles? Ahí va: la imponente Château Cheval Blanc, con la ampliación anexa al edificio clásico, donde se albergan sus vinos, auténticas joyas; las cavas medievales de Château Le Clos des Menuts y, para terminar, una ruta guiada por saint-Emilion souterrain para ver las bodegas subterráneas y alucinar en ellas. Qué mejor que terminar la ruta con una copa de vino en La Terrasse Rouge, el espacio gastronómico de Château La Dominique. Querrás quedarte… pero toca regresar.

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Has visto esta foto de La Tupina y ahora solo quieres sentarte junto a ese fuego y devorar estas viandas. Lógico. Toda una institución
en Burdeos para darse un homenaje de los
de verdad. En plan tapeo acompañado de una colosal carta de vinos, Le Millésime es el lugar, y, para quienes prefieran algo más creativo, L’Oiseau Bleu reinterpreta los clásicos con eficaces guiños de vanguardia y Le Quatrième Mur es la ‘brasserie’ gourmand del emblemático philippe Etchebest. Otro, para que dudes más: Le Chapon Fin, sorprendente gruta con una carta de vinos de la zona a la altura.

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Hagamos una locura. Reservemos habitación
a todo trapo, a todo lujo francés, en La Grande Maison, del magnate del vino Bernard Magrez. Tras la reciente (y polémica) salida del cocinero Joël Robuchon, con quien formó tándem en
esta aventura, ahora es pierre Gagnaire el que
se encarga de la gastronomía del hotel. Sea
como sea, la exquisitez está asegurada, ya que cuentan con servicio de chófer, posibilidad de surcar el Garona en lancha, asistente personal… Pero espera, no te vayas a dormir aún. Antes, un copazo –de vino o no– en Le point Rouge, la mejor coctelería de Burdeos. Felices sueños.